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lunes, 4 de marzo de 2019

Miradas de mujer. El Museo de Málaga bajo las perspectivas de género. Crónica de una conferencia



Miradas de mujer. El Museo de Málaga bajo las perspectivas de género, presentado por Esther Cruces Blanco
19:00 horas del 26 de febrero de 2019
Salón de Actos, Museo de Málaga


Invitado por los patronos de la Fundación Aduana Museo de Málaga y por la Dirección del museo, he participado en su ciclo de Gestión Museística para la convocatoria 2018/2019, patrocinado por la Fundación UNICAJA. La presente convocatoria, presentada en prensa el 24 de octubre del año pasado por la entonces Delegada Territorial Monsalud Bautista Galindo, se inició con la conferencia del pintor Eugenio Chicano: “Creación de Creaciones”, sobre las colecciones sin museo de Pablo Ruiz Picasso, y se clausuró con María Antonia Martínez, profesora de la Universidad de Málaga, que disertó sobre la maqabriyya almohade de Maryam y su tratamiento museológico el pasado 30 de enero. Así, la presente conferencia se ubica en la continuación de un ciclo periclitado en su presentación pública que, no obstante, se mantiene activo en próximas convocatorias hasta que alcance nueva presentación a los medios de comunicación.

La invitación, ya cursada por los patronos antes de octubre del pasado año, se concretó sobre el análisis del guión museológico y ejecución museográfica del Museo de Málaga bajo la mirada feminista demandada por los actuales enfoques de género de segunda generación que, en la década de los años ochenta y noventa del pasado siglo, han ido consolidando una nutrida bibliografía tanto en las disciplinas histórico-artísticas y arqueológicas como en su correlato en museos y en otras instituciones afines. El contenido concreto de la conferencia no será objeto de esta entrada, pues pretendo que constituya el cuerpo de un artículo específico en alguna publicación relativa a estudios de género o museológicos, sino su crónica en la necesaria vigencia de extender en la sociedad española una visibilidad de la mujer en paridad frente a esa línea del androcentrismo y patriarcado dominante en el mundo cultural, y en explicitar los complejos obstáculos que aún hoy poseen los museos para incorporar en plenitud este tipo de perspectivas feministas, con la convicción de que no serán insalvables a futuro. 


Sobre comisariado exposición “Fabulaciones sobre la mujer. La imagen femenina en las colecciones del Museo de Málaga”
Museo de Málaga 2007/2008 y Museo de la Autonomía de Andalucía (Coria del Rio, Sevilla)
2009-2010

El enfoque de género aplicado a los museos, de los que debemos exceptuar aquéllos específicamente dedicados a la mujer y sus concretas condiciones de vida, es un tema vinculado a mi experiencia profesional desde 2007 gracias a la producción de la exposición temporal: “Fabulaciones sobre la mujer. La imagen femenina en las colecciones del Museo de Málaga” (Museo de Málaga 2007-2008 y Museo de la Autonomía de Andalucía, Coria del Río, Sevilla, 2009-2010), y la edición y autoría de sus catálogos en 2007 y 2009, éste último de mayor difusión al publicarse por el Centro de Estudios Andaluces de la Consejería de Presidencia de la Junta de Andalucía. De esta labor como comisario científico excluyo conscientemente: “Eros en el Museo de Málaga” (Museo de Málaga, Palmeral de las Sorpresas del muelle malagueño, 2013), por ser más modesta su difusión, aunque se propuso su presentación en el Museo de Almería, por la ausencia de catálogo y por su focalización sobre uno de los condicionantes que ya habíamos expuesto en Fabulaciones, aquel que toma la imagen femenina desde el punto de vista exclusivo del deseo sexual masculino y las imágenes que procura.
 
 

“Eros en el Museo de Málaga” y catálogos de Fabulaciones sobre la mujer (2007 y 2009)


Estas experiencias vitales, de las que tan satisfecho me encuentro por la novedosa propuesta expositiva que subrayaron los medios de comunicación en sus artículos y los visitantes supieron apreciar, me han puesto en contacto con algunos grupos de profesionales en Historia del Arte, Arqueología y Museos que vienen trabajando tenazmente sobre perspectivas de género en España, así como he podido detectar el innegable e irrevocable interés de la sociedad por esta visibilidad femenina y paridad feminista. De los primeros destaco la personal convicción de que el trabajo en estas perspectivas no responde tanto a esfuerzos individuales, como al establecimiento de programas y proyectos colaborativos donde, de forma interdisciplinar e interinstitucional, podamos incidir y extender coordinadamente estas experiencias. De los segundos, me han inducido a reflexionar sobre estos enfoques de género en el concreto marco de los Museos, tanto en el artículo de Peio Riaño para El Español de 25 de mayo de 2018: Los museos sólo las quieren esclavas, como en las respuestas a algunas de las consultas recibidas en el Museo de Málaga sobre la escasa presencia femenina de su presentación expositiva. Tanto en las interrogantes que me fue planteando el Sr. Riaño en su entrevista sobre las causas que parecen desterrar del museo los mensajes sobre género y sexualidad más actuales, como en las consultas de nuestros visitantes, el museo se presenta como el mausoleo del canon, rehusando incorporar a los guiones museológicos de sus permanentes discursos no consolidados, aún sujetos a debate o sobre los que no existen consensos, pudiéndose mantener discursos más valientes en formatos expositivos temporales o en actividades de comunicación y difusión, que permitan itinerarios desde enfoques de género en visitas guiadas o en diseños didácticos en el entorno de la red digital. 


Los museos las prefieren esclavas. Peio Riaño en El Español de 5 de mayo de 2018
Entrevista sobre el enfoque de género en los Museos
 
El análisis sobre el guión museológico y la praxis museográfica del Museo de Málaga se sustenta sobre una dilatada bibliografía que en las artes plásticas se inicia en la década de los setenta de la primera generación feminista en los escritos de Linda Nochlin (Nueva York, USA, 1931 – 2017), así como en las producciones artísticas de las que fue pionera en contacto con las artistas plásticas con las que colaboró como historiadora del Arte. A ellas se sumó la segunda generación encabezada por la británica Griselda Pollock, quienes incidieron sobre la necesidad de superar las propuestas cuantitativas sobre artistas femeninas presentes en los museos de la primera generación, hacia una imprescindible ruptura con el canon que los hombres occidentales blancos habían impuesto como situación de privilegio. Las propuestas anglosajonas penetraron en nuestro país de forma tardía, cuando se producen los primeros estudios bajo perspectivas de género de Estrella de Diego en 1987 y las primeras exposiciones en los años noventa sobre creadoras plásticas, aunque ya se encontraban periclitadas en origen las propuestas de la primera generación, como apuntan los estudios de esa segunda generación feminista española, encabezada por Patricia Mayayo y Marta Mantecón. 
 

Buy my bananas [Linda Nochlin, 1972], frente a Buy my apples [Anónimo parisino, siglo XIX]
  
Estas visiones innovadoras sobre los museos, que en puridad solo responde a la justa reivindicación de más de la mitad de la población que tienen mirada propia desde y sobre el museo, directamente impactaban sobre su concepto decimonónico, informado por los nacionalismos y sus sentimientos patrios, donde si se priorizan las victorias y derrotas, las grandes hazañas, las heroicidades y desastres, sobre los grandes estadistas, caciques y líderes de la historia, muy pocos nombres femeninos podían incorporarse. Si los largos periodos pacíficos no tienen entrada en los museos, las clases inferiores, los desheredados y las mujeres en su esfera doméstica no tienen entrada en las narraciones museológicas. Frente a estas propuestas patriarcales que suelen ser dominantes en los museos, es precisamente la mirada femenina quien ha proyectado una reivindicación con artistas, colectivos y asociaciones feministas que incluyen además la incorporación de la pluralidad sexual, la descolonización o los discursos alternativos e infrecuentes en los discursos museísticos.
 
Presentación de grandes lienzos de historia en el Museo Nacional de Arte Moderno (Madrid)
 
En Arqueología se ha producido la misma incorporación que en el resto de ciencias sociales de los enfoques de género, y en la misma línea alcanzan los museos como centros de tutela, investigación y difusión de los bienes culturales que conforman el objeto de su disciplina. En este sentido, se ha producido una revisión de su presentación museográfica, la correcta redacción textual que la acompaña y las imágenes que la contextualiza bajo estrictos enfoques de género. La presencia femenina en las formas de vida de las que quedan exclusivamente registros arqueológicos requiere, bajo estas perspectivas feministas, un distinto enfoque que destierre ideas de preeminencia masculina, invisibilidad o escaso papel de la mujer en los trabajos que se realizaban en beneficio colectivo. La mirada de mujer necesita percibir en los guiones museológicos la presencia femenina en la historia que, si bien no pueda estructurarse sobre la disponibilidad de una colección dada y su distribución museográfica concreta, lo hagan sobre los recursos que el museo arbitre en torno a su presentación: textos, imágenes, recursos audiovisuales, interactivos, actividades de comunicación y difusión, etc.   
 

Revisión textual del Homo Sapiens Neanderthalensis en el área de Arqueología del Museo de Málaga
¿A quién parece dirigirse el redactor, a hombre o a mujeres?
 
No pretendemos, como apuntamos al principio del texto, exponer el análisis realizado sobre el guión museológico y su praxis museográfica en las áreas de Arqueología y Arte del Museo de Málaga, ni sobre el resultado que nos informa la aplicación de esa metodología concreta de análisis. Tampoco la exposición realizada sobre las políticas de incremento de colecciones en los museos, que incluyen los manuales y guías para la inclusión de enfoques de género con propuestas que recorren medularmente toda la institución, y que es objeto de la última parte de esta conferencia, analizando la presencia de obras de artistas femeninas en las colecciones del Museo de Málaga ingresadas entre 1916 y 2013, lo que interpela directamente a futuro al Departamento o Área del Museo de la que actualmente ostento su jefatura: Conservación e Investigación. 
 

Guía para la incorporación del enfoque de género en Museos. Santiago de Chile, Dibam, 2012


En este sentido, Mercedes Muñoz solicitó que la conferencia se clausurase ante alguna de las obras aludidas, por lo que se decidió bajar al almacén visitable de la planta baja para ver una de las obras con acento femenino menos conocida de la colección. Así, se presentó la obra “Marina” de la pintora María Revenga Sancho (Madrid, 1901 – 1988), un óleo sobre tabla donado por la autora al Museo de Bellas Artes de Málaga tras la exhibición organizada en el año 1970. 


Presentación de Marina de María Revenga en el almacén visitable de planta baja

En celebración del 8 de mazo con nuevas reivindicaciones feministas, que no dudo repitan el mismo éxito de convocatoria de las del pasado año, he pretendido sumarme a esas voces mediante las reflexiones en las que vengo trabajando desde el año 2007, la aplicación de perspectivas de género en el complejo mundo de los museos. Si aceptamos que estas instituciones son completos sistemas de significación donde todos sus elementos constituyentes proyectan mensajes, tanto intelectuales como emocionales, sobre sus visitantes, como emisores poseemos la capacidad tanto de perpetuar dogmas, estereotipos o fundamentos androcéntricos y heteronormativos, como de definir el género y la sexualidad como construcciones culturales contingentes sujetas a variaciones espacio-temporales, determinadas por normas y pautas que cada sociedad decide imponer en particulares contextos ideológicos, religiosos o políticos. Así, concluyo afirmando que los museos de este siglo XXI deben incorporar mensajes y perspectivas que habrían resultado inaceptables para los museos durante el siglo XIX y gran parte del XX. 


Propuestas feministas de las Guerrilla Girls
19:00 horas, 26 de febrero de 2019
Salón de Actos. Museo de Málaga

 Bibliografía: 



 

viernes, 1 de marzo de 2019

George Brown Goode y la Smithsonian Institution, una estrecha relación museólogo-museo poco conocida en España. Boletín de Arte 19, Málaga 1998



La génesis del presente artículo, del que hace la friolera de haber transcurrido ya veinte años, evoca los años de visitas a numerosas bibliotecas principalmente de la capital, muchas de ellas en museos, buscando una bibliografía aún exigua en esta incipiente ciencia en nuestro país. Entonces, uno podía regresar con las maletas cargadas de fotocopias y algunos costosos microfilmes, que luego teníamos que leer en las máquinas de las que disponía la Diputación Provincial malagueña en una bocacalle de la Plaza de la Marina, llenando de fichas bibliográficas y de citas aquellas económicas cajas de zapatos vacías que nos recomendó la añorada profesora Mª Dolores Aguilar García.

Eran aún los años en que, con ansia mal calculada, se perseguían proyectos que incrementasen cualitativamente los currículos e ir preparando la futura defensa de la tesis doctoral, una legítima vocación investigadora que hoy parece definitivamente desterrada de las prioridades a futuro de nuestro país, donde una de las más sangrantes víctimas del capitalismo salvaje que nos domeña con sus periódicas crisis es la investigación científica y la excelencia académica. Sus ímprobos esfuerzos y sacrificios personales se han devaluado en los intereses individuales, primero, y colectivos después.

En este sentido, me propuse traducir al español la obra de Edward P. Alexander, Museums in motion. An introduction to the history and functions of Museums, editada en Nashville (Tennessee, USA) por la American Association for State and Local History en el año 1979, e intentar publicarla en alguna de las editoriales españolas que durante aquellos años se dedicaban a la edición de manuales en Museología y Museografía.  

Imperceptiblemente, me fui impresionando por la generosidad de algunos filántropos norteamericanos que propiciaron la formación de grandes instituciones museísticas, como la Smithsonian Institution. Sin embargo, las instituciones museísticas no poseen la taumatúrgica virtud de alcanzar la función social que su misión cultural y formativa poseen sin personas que las vitalicen, que con una lealtad y entrega personales titánicas han logrado la excelencia y el reconocimiento de utilidad social y cultural de sus instituciones. Éste es el indudable caso del ictiólogo transformado en museólogo de cabecera estadounidense George Brown Goode (1851-1896), a quien dediqué el presente artículo para su conocimiento en nuestro país y para ofercer un paradigma de comportamiento a los museólogos del mundo.  

La ficha bibliográfica
"George Brown Goode y la Smithsonian Institution, una estrecha relación museólogo-museo poco conocida en España” / José Ángel Palomares Samper. - en Boletín de Arte, nº 19. - Málaga; Departamento de Historia del Arte, Universidad de Málaga, 1998. - Págs. 37-48; 24 cm
D.L. MA-490/1981, I.S.S.N. 0211-8483
U.N.E.S.C.O. 620 300

















 

Impacto de la publicación:

Bibliografía a la entrada “George Brown Goode” en (consulta 01/03/2019):


domingo, 17 de febrero de 2019

Murillo en las colecciones del Museo de Málaga.


Retrato de Bartolomé Esteban Murillo con golilla. Anónimo, óleo sobre lienzo, 54,00 x 41,00 cm
Museo de Málaga


Inmersos aún en el IV Centenario del nacimiento de Bartolomé Esteban Murillo, uno de los artistas españoles de mayor proyección internacional, la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía ha organizado una importante exposición sobre la obra del pintor hispalense en el Museo de Bellas Artes de Sevilla: Murillo. IV Centenario, inaugurada el 28 de noviembre de 2018 y que se clausura el 17 de marzo de 2019. Con la idea de hacer extensiva su conmemoración a toda la comunidad autónoma, se ha ejecutado una exposición de carácter divulgativo e itinerante por los museos provinciales andaluces entre los meses de diciembre de 2018 y mayo de 2019, correspondiendo su exhibición en el Museo de Málaga desde el pasado 14 de febrero al próximo 7 de marzo del presente año.

Murillo, excelentísimo es la genérica denominación que los organizadores de la exposición divulgativa han seleccionado como un auténtico eslogan que, trascendiendo la función de título, alcance una penetración mediática contundente y atractiva. No obstante, los méritos de la capacidad de atrapar el interés del título declaran que los toman prestados de su primer biógrafo Joachim von Sandrart quien, con la publicación de su obra en Nùremberg en 1683, aplicó tan excelso epíteto. Esta exageración denominativa no es gratuita, pues la obra pictórica del sevillano posee tal reconocimiento por parte del público que incluso una exposición de reproducciones de sus obras, aunque de magnífica factura y atractivo, tiene la capacidad de ser un reclamo seguro a su nutrida asistencia. Responde además al interés que los museos han presentado por el coleccionismo de fondos originales, de factura o de reproducción murillesca, al que no se ha sustraído evidentemente el Museo de Málaga. 

Bartolomé Esteban Murillo no pareció tener especial predicamento entre los comitentes que integraron la oligarquía civil y religiosa de Málaga, donde los encargos los capitalizaba a nivel local Juan Niño de Guevara (Madrid, 1632 – Málaga, 1698), mientras que en los encargos exógenos parecía primar la escuela granadina sobre la sevillana, aunque alguna obra velazqueña recaló en nuestra ciudad acompañando al mismo autor como regalo de Felipe IV a Fray Alonso de Santo Tomás, obispo de Málaga que se decía su hijo ilegítimo. El murillismo, no obstante, no estuvo exento de su influencia provincial pues tanto en algunas obras barrocas como sobre todo en sus secuelas decimonónicas se copió la fórmula o se emuló el resultado plástico de éxito en sus obras. Por otra parte, si bien no se contase con modelos originales de su mano, artistas y comitentes las conocían bien a través de su inmensa difusión a través de la estampación desde fechas muy tempranas. Por tanto, Murillo es un artista cuyo estilo, estética y propuestas plásticas superan con mucho el monto de sus obras hacia la formulación de un murillismo como categoría nominal artística. 

El Museo de Málaga es ejemplo institucional de esa especial querencia por Bartolomé Esteban Murillo y el murillismo, contando entre sus fondos con obra directa del pintor, atribuciones a su estela, recuerdos que homenajean su efigie, seguidores de su estilo y reproducciones gráficas de sus mejores obras presentes en colecciones españolas, que esta entrada presentará siguiendo este sucinto esquema. 

 

San Francisco de Paula (Sevilla, 1665-1669). Bartolomé Esteban Murillo, óleo sobre lienzo, 
106,00 x 101,00 cm.
Museo de Málaga, depósito Museo Nacional del Prado (MNP P00990)

De directa factura de Bartolomé Esteban Murillo es la representación sobre lienzo de San Francisco de Paula, posiblemente del exorno que el autor realizó para el convento sevillano de Capuchinos entre los años 1665 y 1669, presentado con su humilde hábito de estameña y apoyado sobre una humilde vara en horquilla, trascendido ante la luz dorada que proyecta la ruptura de Gloria, donde campea la virtud teologal “CHA/RI/TAS”. La composición, de una simplicidad y una dulzura murillescas conmovedoras, presenta al caritativo hermano franciscano en la completa asunción declamatoria tanto de la virtud que de forma sacra se le impone, como de la santidad del nimbo plateado que le sobrevuela. La obra es la muestra del interés que el pintor despertó con presteza, ya que formó parte de las colecciones reales según se desprende de los tempranos inventarios de 1746, donde se consigna como adquirida por Felipe V e Isabel de Farnesio durante su estancia sevillana en 1729. Con la mediación de Ricardo de Orueta en Madrid, la obra fue incluida en el depósito ministerial por Orden de 30 de junio de 1933 destinado a incrementar el patrimonio del Museo Provincial de Bellas Artes de Málaga, formando parte de la Sala de Antiguos que hoy constituye una unidad expositiva del área de Arte donde se recogen los principales depósitos del Museo Nacional del Prado. 

 

Inmaculada Concepción. Anónimo, óleo sobre lienzo, 85,00 x 63,50 cm
Museo de Málaga

Influido por la estética del maestro sevillano o copia directa de alguna de sus composiciones, el Museo de Málaga conserva un lienzo con el busto de una de sus más populares producciones marianas: la Inmaculada Concepción. La pieza, con importantes lagunas no reintegradas a pesar de su restauración por el pintor local Luis Molledo en 1976, presenta el rostro adolescente que caracteriza esta advocación mariana, con camisa y túnica blancas y manto azul, que sostiene en torno a su pecho entre ambas manos cruzadas, señal de arrobo ante la contemplación divina. Varios querubes se concentran en torno a la composición, que simplifica en formato reducido la grandeza de las composiciones concepcionistas de Murillo. La obra anónima y posiblemente decimonónica llegó a las colecciones del Museo de Málaga procedente del Gobierno Civil, donde en la década de los setenta se remodeló su ornamentación. En la línea de las conjeturas existentes sobre esta obra, podría tratarse tanto de una obra con este formato como de una composición mayor, que fue reducida si tomamos como modelo la Inmaculada Concepción (c. 1665) del Museo Nacional del Prado, con una altura que alcanza los 91,00 centímetros, representando una media luna bajo los brazos de la figura, y los 70,00 de ancho.


Retrato de Bartolomé Esteban Murillo con golilla. Anónimo, óleo sobre lienzo, 54,00 x 41,00 cm
Museo de Málaga



En homenaje a la figura del maestro se conserva en el Museo de Málaga un Retrato de Bartolomé Esteban Murillo, obra creo erróneamente datada en el siglo XVII por seguir el modelo arcaizante de su autorretrato con golilla (c. 1650-1655), en The Frick Collection (New York, USA). Aunque dedicaremos una posterior entrada a datar y atribuir con mayor precisión la obra, existe en el Museo de Cádiz un retrato muy similar atribuido a José García Chicano (Vejer de la Frontera, Cádiz, 1775 – Málaga, 1857), quien después de ejercer su magisterio en la capital gaditana, ingresó como académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, titular de la pieza, y profesor de su Escuela de Bellas Artes, no siendo descabellada su datación en el siglo XIX y atribución al pintor gaditano. 


Entre los grabados de reproducción, el Museo de Málaga conserva una serie de la Compañía para el grabado de los cuadros del Rey de España, que se constituyó en 1789 por Manuel Godoy con la finalidad de difundir en Europa la escuela artística española. Los gastos de sacar las planchas y la producción de estampas se sufragaron mediante la emisión de acciones, que adquirió la mayoría de la aristocracia española por el apoyo de Carlos IV a la empresa. Se pretendió que la calidad fuese excelente, por lo que se contó con los mejores grabadores dentro y fuera de la nación, contactando el duque de Fernán Núñez con los grabadores franceses, en su papel de embajador en el país, y José Nicolás de Azara a los italianos. La primera etapa de la corporación estuvo dirigida por Manuel Salvador Carmona para la grabación y Francisco Bayeu para la dirección artística de los dibujos, buscando al final de la centuria salvar económicamente la empresa con la incorporación de Francisco de Saavedra, encargándose de ajustar los elevados gastos en producción de dibujos y grabados y sus precios de venta final. No obstante, la Compañía resultó un fiasco económico, por lo que en 1800 se propuso al monarca que la empresa la asumiese la Real Calcografía, no adquiriéndose todos sus enseres hasta 1818.


Del total de las tiradas, 24 fueron realizadas por la Compañía y 50 por la Real Calcografía, quedando todas ellas a disposición de la Calcografía Nacional. Con la formación de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo en Málaga y de su Escuela de Bellas Artes, se solicitó del establecimiento el envío en depósito de varias series como complemento a la instrucción artística de sus alumnos, recibiendo dos rápidos envíos en 1872 y en 1886, que la corporación incorporó a los fondos del recién creado Museo Provincial de Bellas Artes de Málaga en sus depósitos de 1915. 




La imposición de la casulla a San Ildefonso de Bartolomé Esteban Murillo [1791]. Aguafuerte y buril, 
talla dulce en papel continuo, huella 660 x 520 mm, papel 900 x 635 mm
Compañía para el grabado de los cuadros del Rey
Museo de Málaga

El primer grabado reprodujo en 1791 la composición La imposición de la casulla a San Ildefonso, con dibujo de Agustín Esteve y grabado del valenciano Fernando Selma. La obra, realizada por Murillo hacia 1655, formaba parte de las colecciones reales y presentaba una de las composiciones más complejas de trasladar al grabado tanto por los numerosos personajes que reúne la composición como por el rico cromatismo de la obra, que con la experta supervisión artística de Francisco Bayeu y técnica de Salvador Manuel Carmona supieron imponer la debida calidad a su dibujante Esteve y a su grabador Selma.  

 

Santa Rosa de Lima de Bartolomé Esteban Murillo [1793]. Aguafuerte y buril, talla dulce 
en papel continuo, huella 432 x 298 mm, papel 744 x 600 mm (ejemplar 1) y 630 x 448
 (ejemplar 2).   
Compañía para el grabado de los cuadros del Rey
Museo de Málaga

La segunda estampa reproduce la obra Santa Rosa de Lima del Palacio Real de Madrid, cuyo dibujo se encargó a Genaro Gutiérrez y su grabado al aguafuerte y buril en talla dulce al profesor de la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado Blas Ametller y Rotllan, durante los años de dirección de Manuel Salvador Carmona, existiendo en el Museo dos ejemplares de este depósito estatal. 

 

La aparición de la Virgen a San Bernardo de Bartolomé Esteban Murillo [1793]. Aguafuerte y buril, 
talla dulce en papel continuo, huella 660 x 490 mm, papel 775 x 544 mm
Compañía para el grabado de los cuadros del Rey
Museo de Málaga

La tercera estampa reproduce la obra de Bartolomé Esteban Murillo La aparición de la Virgen a San Bernardo de la colección real, con dibujo de León Bueno y grabado del balear Francisco Muntaner y Moner para la Compañía para el grabado de los cuadros del Rey de España, durante los años de dirección de Manuel Salvador Carmona. 



Sagrada Familia de Bartolomé Esteban Murillo [1797]. Aguafuerte en papel continuo, 
huella 545 x 402 mm, papel 799 x 602 mm
Compañía para el grabado de los cuadros del Rey
Museo de Málaga


El cuarto grabado reproduce la Sagrada Familia, también instalada en el Palacio Real de Madrid en 1797, correspondiendo el grabado al francés Louis Antoine Romanet, quien lo grabó en París bajo la supervisión de Manuel Salador Carmona durante los años de funcionamiento de la Compañía para el grabado de los cuadros del Rey de España. Quizá sea de todos los trabajos el menos logrado, posiblemente por los defectos de dibujo que se atribuye a un tal Alonso en la leyenda que acompaña al grabado,

 

La adoración de los pastores de Bartolomé Esteban Murillo [c. 1800]. Aguafuerte y buril, talla dulce en papel
continuo, huella 430 x 528 mm, papel 630 x 892 mm
Compañía para el grabado de los cuadros del Rey
Museo de Málaga


El quinto grabado reprodujo La Adoración de los pastores del Palacio Real de Madrid, que contó con la colaboración de León Bueno para el dibujo de la pieza y grabado por Françoise Hubert, uno de aquellos afamados grabadores franceses contactados por el duque de Fernán Núñez junto a Louis Antoine Romanet, alcanzando un elevado salario por su estampación.  En este caso, la obra se encontraba a disposición en la Calcografía de la Imprenta Real, datándose ya en la linde de su disolución como Compañía y la asunción de la empresa por la Calcografía Real en torno a 1800. 



San Ildefonso de Bartolomé Esteban Murillo. Aguafuerte y buril, talla dulce en papel continuo, 
huella 542 x 398 mm, papel 690 x 556 mm
Calcografía Nacional
Museo de Málaga


Grabado por Fernando Selma (Valencia, 1752 – Madrid, 1810), quien desde 1799 recibió el nombramiento de Grabador de Cámara de Carlos IV, se conserva en las colecciones del Museo de Málaga la obra San Ildefonso o Lectura de un santo. Mantiene la misma procedencia de depósito de Calcografía Nacional e ingreso en el Museo en 1915.

Uno de los mejores grabadores españoles del siglo XIX fue Domingo Martínez Aparici (Valencia, 1822 – Madrid, 1898), formado en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado bajo el magisterio de Rafael Esteve, quien había sustituido a Blas Ametller desde 1841, con la personal innovación técnica de abandonar las láminas en cobre por las más resistentes y duraderas en acero, que asumió su discípulo. Pasó más tarde a París, donde asistió a los talleres de Calamatta y al estudio del grabador belga David Joseph Desvachez, quien indujo en el joven valenciano el gusto por el grabado de reproducción de obras pictóricas de maestros antiguos y coetáneos, así como la prácticas de nuevas técnicas como: la manera negra, por el empleo de un ennegrecimiento de la lámina con una fina capa de aguatinta; el grabado a media mancha; o el grabado mediante ruleta a puntos. El 25 de abril de 1855 se creó en la Escuela que mantuvo la Dirección General de Agricultura, Industria y Comercio una Cátedra de Grabado en Acero, que ganó Domingo Martínez y desde la que formó a la mayoría de los grabadores de la segunda mitad de la centuria. Fue asiduo participante en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes entre 1856 y 1864, presentando grabados de reproducción sobre cuadros de maestros antiguos, destacando su producción sobre composiciones de Bartolomé Esteban Murillo. 

 

El sueño del Patricio de Bartolomé Esteban Murillo [1858]. Acero, aguafuerte y aguatinta bruñida 
(manera negra), huella 447 x 703 mm, papel 550 x 782 mm
Museo de Málaga
 

El Patricio cuenta su sueño al Papa de Bartolomé Esteban Murillo [1858]. Acero, aguafuerte y 
aguatinta bruñida (manera negra), huella 446 x 706 mm, papel 554 x 776 mm
Museo de Málaga

De Domingo Martínez Aparici se conservan dos grabados en acero, aguafuerte y aguatinta bruñida a la manera negra con la representación del Sueño del Patricio y El Patricio cuenta su sueño al Papa, obras ejecutadas por Murillo en 1665 para la reconstrucción de la iglesia sevillana de Santa María La Blanca, representando los acontecimientos milagrosos que precedieron a la construcción de la iglesia bajo la misma advocación en Roma. Martínez ya pudo contemplarlas y reproducirlas en el Museo Real de Pinturas y Esculturas del Prado, abriendo las planchas en 1858 y presentadas a la Exposición Nacional de Bellas Artes de ese año, donde obtuvo medalla de Primera Clase. Proceden de los mismos depósitos estatales en la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo en la segunda mitad del siglo XIX e ingresadas en el Museo en 1915. 


Santa Isabel de Hungría de Bartolomé Esteban Murillo [1876]. Acero, aguafuerte y buril, talla dulce
en papel continuo, huella 694 x 510 mm, papel 778 x 543 mm
Museo de Málaga

Del mismo autor es el grabado que reproduce en 1876 la obra de Bartolomé Esteban Murillo Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos (c. 1672), que alcanzó las colecciones del Museo por el mismo procedimiento y en las mismas fechas que las anteriores.

 

La Caridad Romana de Bartolomé Esteban Murillo [1809]. Aguafuerte y buril, talla dulce sobre 
papel continuo, huella 460 x 520 mm, papel 600 x 750 mm
Calcografía Nacional
Museo de Málaga
La caridad romana en el ejemplo de Cimona para con su padre de Bartolomé Esteban Murillo fue grabado en Madrid en 1809 por Tomás López Enguidanos (Valencia, 1773 – Madrid 1814), sobre dibujo de José Martínez, para la Calcografía Nacional y con la misma procedencia en las colecciones del Museo de Málaga.
 

San Francisco de Paula de Bartolomé Esteban Murillo. Litografía, huella 338 x 284 mm, 
papel 639 x 490 mm
Joyas de la pintura en España
Museo de Málaga

Especial interés presenta la litografía de San Francisco de Paula, tirada en el Taller Litográfico de Juan José Martínez de la calle Desengaño, 10 de Madrid, por encontrarse en el Museo de Málaga su modelo original. La presente pieza procede de la edición de las Joyas de la pintura en España, de entre las obras que se custodiaban en el Museo Nacional del Prado, grabada por el francés Louis Enmanuel Soulange-Teissier (Amiens, Francia, 1814 – París, 1898).
 

Sacra familia del pajarito de Bartolomé Esteban Murillo [c. 1858]. Litografía, huella 255 x 345 mm, 
papel 490 x 635 mm
Joyas de la pintura en España, entrega XV
Museo de Málaga

La misma publicación, para su entrega número XV, incluyó la reproducción de la Sacra familia del pajarito de Bartolomé Esteban Murillo, litografiada hacia 1858 por el francés Auguste Charles Lemoine sobre la composición de hacia 1650 conservada en el Museo Nacional del Prado, tirada para el Taller Litográfico madrileño de J.J. Martínez. El litógrafo francés enfrentó algunas otras reproducciones de obras de Murillo para esta empresa editorial.

 

San Juan Bautista, niño de Bartolomé Esteban Murillo. Litografía, huella 350 x 300 mm, 
papel 640 x 485 mm
Joyas de la pintura en España, entrega XV
Museo de Málaga

En la misma entrega de Joyas de la pintura en España se incluyó un San Juan Bautista niño, obra litografiada por Jacquez Antoine Lemoine (Rouen, Francia, 1751 – París, 1824), anterior a Auguste Charles Lemoine y con mayor pericia en la técnica y resultado plástico.  

 

Retrato Bartolomé Esteban Murillo por Alonso Miguel de Tobar [c. 1855]. Litografía, 
huella 333 x 245 mm, papel 638 x 490 mm
Joyas de la pintura en España
Museo de Málaga

Por último, presentar un grabado sobre el Retrato de Bartolomé Esteban Murillo que realizó el pintor setecetista Alonso Miguel de Tobar, conservado hoy en el Museo Nacional del Prado. La obra se incluyó en la misma empresa editorial litográfica de J.J. Martínez, encargada en este caso al francés Jéan-Baptiste  Victor Loutrel en la segunda mitad del siglo XIX. No nos consta la forma de ingreso en el Museo de Málaga de ninguna de las obras del proyecto litrográfico sobre los fondos de Murillo en el Museo Nacional del Prado que reunió: Joyas de la pintura en España  
 

Esta presentación sobre los fondos relacionados con la figura de Bartolomé Esteban Murillo, del que hemos excluido algunas obras que de los siglos XVII al XIX podrían relacionarse con el murillismo por la posibilidad de que nos llevase demasiado lejos, creo que es suficientemente ilustrativa sobre la vocación del Museo de Málaga por coleccionar fondos del excelentísimo pintor sevillano, del que quizá sea posible y deseable dedicar la Sala de Materiales Especiales en la primera planta del Área de Arte, en un futuro no muy lejano. Esta experiencia ha sido enfrentada ya por el equipo técnico del Museo de Bellas Artes de Córdoba, con la edición de un cuidado catálogo. 

Bibliografía

HEREZA LEBRÓN, Pablo (Coordinación científica), Murillo excelentísimo. Exposición divulgativa en los Museos de Andalucía (diciembre de 2018 – mayo de 2019), Sevilla, Consejería de Cultura, Junta de Andalucía, 2018.
NAVARRETE PRIETO, Benito. Murillo y las metáforas de la imagen, Madrid, Cátedra, 2017.
PALENCIA CEREZO, José María. La estela de Murillo en el Museo de Bellas Artes de Córdoba, Sevilla, Consejería de Cultura, Junta de Andalucía, 2018.
PAZOS BERNAL, Mª Ángeles, La Academia de Bellas Artes de Málaga en el siglo XIX, Málaga, Editorial Bobastro, 1987.
VEGA, Jesusa, Museo del Prado. Catálogo de estampas, Madrid, Museo del Prado, Ministerio de Cultura, 1992.