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viernes, 1 de marzo de 2019

George Brown Goode y la Smithsonian Institution, una estrecha relación museólogo-museo poco conocida en España. Boletín de Arte 19, Málaga 1998



La génesis del presente artículo, del que hace la friolera de haber transcurrido ya veinte años, evoca los años de visitas a numerosas bibliotecas principalmente de la capital, muchas de ellas en museos, buscando una bibliografía aún exigua en esta incipiente ciencia en nuestro país. Entonces, uno podía regresar con las maletas cargadas de fotocopias y algunos costosos microfilmes, que luego teníamos que leer en las máquinas de las que disponía la Diputación Provincial malagueña en una bocacalle de la Plaza de la Marina, llenando de fichas bibliográficas y de citas aquellas económicas cajas de zapatos vacías que nos recomendó la añorada profesora Mª Dolores Aguilar García.

Eran aún los años en que, con ansia mal calculada, se perseguían proyectos que incrementasen cualitativamente los currículos e ir preparando la futura defensa de la tesis doctoral, una legítima vocación investigadora que hoy parece definitivamente desterrada de las prioridades a futuro de nuestro país, donde una de las más sangrantes víctimas del capitalismo salvaje que nos domeña con sus periódicas crisis es la investigación científica y la excelencia académica. Sus ímprobos esfuerzos y sacrificios personales se han devaluado en los intereses individuales, primero, y colectivos después.

En este sentido, me propuse traducir al español la obra de Edward P. Alexander, Museums in motion. An introduction to the history and functions of Museums, editada en Nashville (Tennessee, USA) por la American Association for State and Local History en el año 1979, e intentar publicarla en alguna de las editoriales españolas que durante aquellos años se dedicaban a la edición de manuales en Museología y Museografía.  

Imperceptiblemente, me fui impresionando por la generosidad de algunos filántropos norteamericanos que propiciaron la formación de grandes instituciones museísticas, como la Smithsonian Institution. Sin embargo, las instituciones museísticas no poseen la taumatúrgica virtud de alcanzar la función social que su misión cultural y formativa poseen sin personas que las vitalicen, que con una lealtad y entrega personales titánicas han logrado la excelencia y el reconocimiento de utilidad social y cultural de sus instituciones. Éste es el indudable caso del ictiólogo transformado en museólogo de cabecera estadounidense George Brown Goode (1851-1896), a quien dediqué el presente artículo para su conocimiento en nuestro país y para ofercer un paradigma de comportamiento a los museólogos del mundo.  

La ficha bibliográfica
"George Brown Goode y la Smithsonian Institution, una estrecha relación museólogo-museo poco conocida en España” / José Ángel Palomares Samper. - en Boletín de Arte, nº 19. - Málaga; Departamento de Historia del Arte, Universidad de Málaga, 1998. - Págs. 37-48; 24 cm
D.L. MA-490/1981, I.S.S.N. 0211-8483
U.N.E.S.C.O. 620 300

















 

Impacto de la publicación:

Bibliografía a la entrada “George Brown Goode” en (consulta 01/03/2019):


sábado, 3 de marzo de 2018

Los Museos y la Mujer



Portada “Los museos y la mujer”, Museum 
(Revista trimestral publicada por la UNESCO, nº 3, 1991)

Para el próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, deseo actualizar los contenidos del número que Museum 171, revista trimestral publicada por la UNESCO como órgano de comunicación del Consejo Internacional de los Museos en París, dedicó a la relación existente entre los museos y las mujeres. La coordinación del presente número se encargó a la museóloga danesa Lise Skjøth, integrante del comité consultivo de redacción de la revista. La visión de género aplicada a la institución y profesión museológicas había sido tratada el año anterior en la reunión de trabajo en Copenhague, entre los días 21 y 27 de junio, de las que se dedujeron en aquellos años las principales líneas de reflexión para el número hoy rememorado y donde se planteaban las siguientes cuestiones:

- La visión que las exposiciones de los museos dan de la mujer.

- Cómo se desenvuelven las mujeres en las profesiones relacionadas con los museos.

- Qué se puede hacer para mejorar las perspectivas de las mujeres en esas profesiones.

- De qué modo podrían ayudar los museos en la mejora de la condición de la mujer en general.

En la actualidad podríamos seguir preguntándonos sobre las mismas cuestiones, pues a pesar de los pasos dados en el sentido de la igualdad de género en los discursos museológicos, la mejora profesional y la inclusión de los museos en la militancia activa filofeminista, aún vivimos en un entorno social con las estructuras patriarcales no sólo casi intactas, sino en profunda actualización por los comportamientos de las generaciones más jóvenes, y unos condicionantes económicos que continúan penalizando a las mujeres en función de las potencialidades biológicas en torno a la fertilidad y maternidad femeninas, a pesar de las necesarias políticas de fomento de la natalidad propugnadas en las naciones más envejecidas, la conciliación familiar y responsabilidad compartida del hogar entre ambos progenitores y cualquier razonable medida que se encamine a que a igual formación, dedicación y responsabilidad, igualdad salarial.

La respuesta sobre el número recuperado suscitó un llamamiento entusiasta, que presentó una extensa panorámica en la relación entre museos y mujeres en todos los ámbitos culturales del mundo. De las autoras que enfrentaron reflexiones sobre la situación de mensajes museológicos presentados en los museos, estado de la profesión femenina e implicación institucional del museo en la mejora general de la mujer en el mundo, algunas de ellas: se sorprendieron negativamente, al percibir una realidad que no habían supuesto en principio tan mala; mientras que otras descubrieron con optimismo síntomas del buen camino en que se transitaba hacia la igualdad de género.

La misma organización del Consejo Internacional de Museos tenía en torno a la presencia femenina un importante déficit: entre los años 1946 y la fecha de estudio no había existido ninguna mujer en la presidencia, ni del Consejo ni de su Comité Consultivo, desde 1962 en este último. Mejor panorámica mostraba la presidencia de los Comités nacionales e internacionales del ICOM para el año 1990, con un número muy equitativo en Europa y América del Norte, mientras que la realidad latinoamericana era un erial de varones frente a la masiva presencia de mujeres en todos los comités nacionales e internacionales, invirtiéndose la situación en el continente africano y asiático, donde sólo dos mujeres se integraron en comités nacionales africanos y una en los asiáticos y oceánicos.

En este sentido, dos mujeres pueden considerarse pioneras en la organización del Consejo Internacional de Museos: la norteamericana Grace Morley y la francesa Yvonne Oddon. 


Grace Morley (1900-1985) © ICOM
Grace McCann Morley (1900-1985) comenzó su profesión como directora de los museos estadounidenses de Arte de Cincinnati (1930) y de San Francisco (1934). Llamada en 1947 para la dirección de la División de Museos de la UNESCO, trabajó junto a sus colegas Chauncey Hamlin y Georges Salles en la creación del Consejo Internacional de Museos (ICOM) y en la formación de un instrumento de comunicación internacional del consejo: la revista Museum. Su ascendencia internacional indujo al gobierno de la India a nombrarla directora del Museo Nacional de Nueva Delhi, cargo que desempeñó entre los años 1960 y 1966. Al año siguiente, Morley alcanzó la jefatura de la Agencia Regional del ICOM para Asia, con sede en Nueva Delhi (India), cargo que ocupó hasta su jubilación en 1978. Durante estos años, Grace Morely procuró colocar el área asiática en el panorama museológico mundial, inspirada en los principios universalistas del ICOM, celebrando allí en la década de los setenta varias reuniones internacionales. Su trayectoria profesional fue recompensada por sus compañeros de la Asociación Americana de Museos en un homenaje en el año 1984. Los que conocieron y trataron a Morley destacan de ella su enorme capacidad de trabajo, y el poder de convicción en la transmisión de los principios fundacionales del Consejo Internacional de Museos por la creación de una comunidad porfesional mundial al servicio de sus bienes culturales y al servicio del derecho del público a su acceso en las mejores condiciones que la museografía pueda ofrecer.



Yvonne Oddon (1902-1982) ) © ICOM
La francesa Yvonne Oddon (1902-1982) tuvo una vida profesional más típica entre las mujeres de su generación, entrando en la profesión de la mano de Georges-Henri Rivière como bibliotecaria del Museo de Etnografía del Trocadero en el período entreguerras, en 1929. A esta mujer se debe la organización de la biblioteca del museo como centro bibliográfico y documental vital a la vida de la institución, que hasta su llegada prácticamente fue inexistente, y en cuyos trabajos se emponderó combinando una clara posición política en su mundo, con un ejercicio profesional enérgico y cargado de razones técnicas y museográficas. Por sus actividades en la resistencia francesa contra la ocupación alemana y el gobierno colaboracionista francés fue deportada a un campo de concentración alemán, siendo liberada en 1944. Recuperada para el ICOM, se encargó en el Hotel Majestic de organizar los archivos de su mentor Georges-Henri Rivière, poniendo sus conocimientos al servicio de la UNESCO en misiones por Haití, Nigeria o Chile. De regreso en París, se encargó de organizar el Centro de Documentación UNESCO-ICOM y, junto al profesor Stanislaw Lorentz, fueron los promotores de la creación del Comité Internacional del ICOM para la Documentación (CIDOC), encargándose durante muchos años de su Secretaría. Como docente se comprometió desde 1964 con el desarrollo de la profesión en el cono africano, donde impartió clases en el Centro Bilingüe de Formación de Técnicos de Museos de Jos (Nigeria). La mayoría de museológos del mundo reconocemos a Yvonne Oddon como la autora del tratado más importante sobre: Elementos de documentación museográfica (1968), texto francés que ha tenido traducción al inglés, español y portugués. 



Fuensanta García de la Torre © EuropaPress

En España, la profesional femenina que me resulta más inspiradora para un rendido homenaje en tan destacada fecha es la sevillana Fuensanta García de la Torre. La semblanza no resulta mermada un ápice tras las figuras reseñadas de Morley y Oddon, pues tanto en el terreno de la Historia del Arte como de la Museología españolas es un referente para aquellos que nos dedicamos profesionalmente al mundo de los museos, preguntándonos a cada paso qué haría en ese concreto caso García de la Torre. Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Sevilla en 1975, en su sección de Historia del Arte, su atracción por el mundo de los museos nació de las prácticas y colaboraciones profesionales con los museos sevillanos: Arqueológico, de Bellas Artes, de Arte Contemporáneo y de Costumbres y Artes Populares en un extenso arco cronológico entre 1972 y 1980. Durante este período, obtuvo una de las escasas pensiones por Museología para la Academia Española en Roma (1977-1978), cuyo aprovechamiento académico compaginó con su trabajo como Custo deausiliare en los romanos Museos Vaticanos. De regreso en España, compatibilizando aún colaboraciones en los museos sevillanos, tras una brillante oposición se integró en el Cuerpo Superior Facultativo de Conservadores de Museos estatal en el año 1981 con destino en la dirección del Museo de Bellas Artes de Córdoba, cargo que ha ocupado hasta su jubilación en el año 2012. De su mano, el museo cordobés transitó en los años ochenta de la obsolescencia de sus instalaciones y discursos a la renovación museográfica y de discursos museológicos hasta su actualización; las transferencias de gestión que la Constitución de 1978 procuraba en un nuevo modelo de estado autonómico; y, en los noventa y primeros años de la nueva centuria, en la transformación del museo tradicional centrado en su colección a un modelo de museo vivo y dinámico al servicio de su sociedad, con un entusiasmo mayor si cabe. Sin nunca despreciar los contenidos más técnicos de su profesión, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía le encargó la dirección del Programa de Conservación Preventiva de los Museos Andaluces, y los ha puesto a disposición de las nuevas generaciones como docente en la Universidad de Córdoba y en el Máster de Museología de la Universidad de Granada y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Pero más allá de las notas biográficas, los profesionales que hemos tenido la suerte de trabajar bajo su dirección debemos poner en valor el ejercicio de una Museología en femenino por cuanto corresponde a su persona un compromiso constante y sin desmayo por su profesión y la institución en la que trabajaba, el compromiso sin fisuras con el público de los museos a los que destinaba sus labores profesionales, la continua confianza hacia el personal que trabajamos con ella, respaldados en todo momento por una dirección empática, colaborativa y profesional. Con las limitaciones que el entorno socio-cultural impone al desarrollo de políticas de género en pos de una igualdad efectiva, la exclusiva semblanza profesional de Fuensanta García de la Torre hoy me conforta en la certeza de que existe un camino en este sentido con el éxito a su final. 

Bibliografía:
RIVIÈRE, Georges-Henri, La Museología. Curso de Museología / Textos y Testimonios, Madrid, Akal, 1993, pp. 254-255.
ODDON, Yvonne, Elements of Museum Documentation: Elément de documentation muséographique, [s.l.], Jos Museum, 1968.
PORTES, Elisabeth des y RAFFIN, Anne, “A propósito de las mujeres en el ICOM”, Museum 171 (nº 3, 1991), París, UNESCO, pp. 129-132.

jueves, 3 de octubre de 2013

Personalidades Museológicas: Isidoro Coloma Martín.



Cena homenaje por la jubilación del profesor Isidoro Coloma Martín.
Martes, 01 de octubre de 2013.
Colección Museográfica del Vidrio y Cristal de Málaga.

En un entrañable acto, se rindió homenaje por su jubilación de la rutina laboral al profesor de la Universidad de Málaga D. Isidoro Coloma Martín. Y bien digo de su rutina laboral, pues poseo el convencimiento de que la talla intelectual y el tesón personal en el compromiso con los proyectos que inicia no finalizan en un mero acto administrativo, que no supone más virtud que la liberación de la tiranía de los relojes y de las ataduras a un espacio finito entre las paredes de un despacho, que si lo pensamos bien no es una virtud menor. Estoy convencido de que el profesor Coloma continuará en activo desde la libertad de cátedra que le permite impartirla allí donde se encuentre su persona. 

La cena, con la que se dio cumplido tributo de amistad, magisterio y reconocimiento profesional, tuvo una convocatoria reducida por la celebración en los locales de la Colección Museográfica del Vidrio y el Cristal de Málaga, gracias al ofrecimiento de su director Gonzalo Fernández Prieto, quien a lo largo de la velada demostró un sincero agradecimiento al profesor Coloma por su desinteresada colaboración con la institución de reciente creación y por el magnífico engarce de dos personalidades coincidentes en sus idearios generacionales y en su intenso amor por la cultura en general y los museos, en particular. Al Sr. Fernández Prieto le debemos una velada que resultó mágica por la confluencia constante de los bienes culturales que nos rodeaban, con otras artes mayores como fueron la música y no menores, como la gastronomía.
Recital acompañado al piano en la planta alta de la Colección Museográfica del Vidrio y el Cristal. 

En el marco de una colección que rinde culto a las Artes Decorativas o Aplicadas a la vida humana, la velada estuvo íntegramente aplicada a ofrecer al señor Coloma un homenaje “ad hoc”, confeccionado meticulosamente a medida de su personal pragmatismo castellano, no exento de senequismo aquilatado en tierras andaluzas, tan dadas a la exageración y a la desbordante expresión de sentimientos y pasiones, que contuvimos. ¡Bien me hubiera gustado verter algunas lágrimas y ofrendarlas en un lacrimarium de los de la colección Fernández Prieto, para que acompañasen a mi maestro en su paraíso vallisoletano!
 
Gran mesa de gala en la planta baja de la Colección Museográfica del Vidrio y el Cristal. 
"Mi maestro", no es poca expresión para referirse a alguien que ha supuesto tan firme timón en mi formación profesional, presidida por una tozuda defensa de mis convicciones profesionales en un mundo, el museológico, tan dado a la fácil complacencia al político, al mecenas, al promotor y al cliente. Desde que decidí realizar mi tesis doctoral en Museología y Museografía con el profesor Coloma, tras finalizar mi licenciatura en los umbrales de la década de los noventa del ya pasado siglo, ambos nos tomamos de la mano y comenzamos a caminar por un sendero entonces aún poco hollado, donde la bibliografía era exigua y algunos museos comenzaban a desperezarse, convulsionados por una “escolarización” de estas instituciones culturales que la democratización social y cultural del país querían convertir en perfectos complementos a los centros de educación formal. Ello motivó lo que en la década de los noventa se conoció como “desescolarizar” los museos, a favor de su extensión al público en general.

El público, con los deseos de conocimiento y caracterización con respecto a los museos como sus naturales usuarios, tanto reales como potenciales, eran las preocupaciones de una década que decidió no escatimar en recursos económicos, técnicos y humanos para lograr situarse con celeridad a la par de las naciones más desarrolladas de Occidente.  El profesor Coloma acababa de publicar en el Boletín de Arte 10 del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Málaga, en la que introdujo las enseñanzas museológicas y museográficas, su artículo: “El museo y su clientela”, tras cuya lectura detenida, subrayada, anotada y a duras penas asimilada, me decidió a realizar mi tesis doctoral en este elemento museístico que se destacaba dentro de los pilares constitutivos de un Museo, incluso por delante de las colecciones mismas.

Desde ese momento, el profesor Coloma desarrolló toda una interesante línea de investigación en este campo, posiblemente fruto de la larga praxis museográfica que vino desarrollando en el Museo de Málaga, Sección de Bellas Artes, desde principios de la década de los ochenta, asumiendo labores de subdirección junto a Rafael Puertas Tricas, director del citado museo. Al equipo de jóvenes profesionales que trabajaron en lo que hoy definiríamos como un nuevo Plan Museográfico, lideró el profesor Coloma para dotar al reinaugurado Museo de Bellas Artes en el Palacio de Buenavista a mediados de los ochenta de una nueva presentación permanente de sus fondos, modernizando discursos, aplicando las normas primarias por indispensables en conservación preventiva de las colecciones y  mejorando los escasos servicios que en aquellos momentos podían los museos ofrecer a su clientela. Junto a la renovación expositiva, todos los integrantes de este nutrido grupo de entusiastas colaboradores, hoy todos ellos reconocidos profesionales en patrimonio histórico-artístico, realizaron importantes labores internas de documentación, investigación y restauración de las colecciones, creando un importante banco de datos sobre los que el Museo de Málaga ha sesteado hasta el presente, dormido en aquellos laureles de los que esperemos despierte tras su reinstalación en el Palacio de la Aduana.

“La iluminación: un problema primario en la exhibición museística” (Boletín de Arte 11, Málaga, 1990) fue fruto de aquellas experiencias profesionales en el Museo de Málaga, donde los problemas de iluminación adecuada a la conservación del deterioro fotoquímico de sus colecciones, a la par que permitía su correcta visualización por el público, con no pocos problemas de buscar soluciones a la instalación de los equipos técnicos respetando las armaduras, artesones y techos históricos del Palacio, constituyeron un trabajo hercúleo para mi profesor.

En los años noventa fue además encargado por el consistorio de pertrechar un completo Programa Museológico, siguiendo con la nomenclatura hoy al uso, para el Museo de la Ciudad que se proyectaba instalar en el recuperado Mercado de Mayoristas de Málaga, hoy CAC Málaga. Su resultado también fue publicado en el Boletín de Arte 12 (Málaga, 1991), bajo el título: “Anteproyecto del Museo de la Ciudad de Málaga”.

De su mano comencé a dar a la luz mis primeros artículos en la misma revista, y reconociendo la carencia de la provincia en guías para acompañar la visita de los numerosos museos y colecciones públicas —traducción de lo que hoy la legislación autonómica recoge como colecciones museográficas—, elaboró unas fichas para cada institución que nos sirvieran de base para la publicación conjunta con el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Málaga en 1986 de: Museos y Colecciones Públicas de Málaga, con varias reediciones, y prácticamente plagiada en posteriores publicaciones locales del mismo tenor sin mencionarla, como el astuto lector podrá fácilmente comprobar.




Tras la presentación de mi tesis doctoral y mi ingreso en el Cuerpo Superior Facultativo de Conservadores de Museos, los caminos de ambos divergieron por mis destinos fuera de la provincia, pero no así mi admiración y sincera devoción por mi maestro y profesor. Siempre atento a recibir noticias del profesor Coloma me fui construyendo un perfil íntimo de la persona, un estereotipo de conducta profesional donde cualquier dificultad, nuevos retos o proyectos se acompañaban de: ¿cómo lo hubiese enfrentado Isidoro? Mi íntima respuesta es: siempre con seriedad, elevación de miras y honestidad con los principios científicos y técnicos a aplicar, sin aceptar presiones espúreas, ni ceder a personales simpatías con los proyectos o sus promotores.

Colmado de cariño, de gratitud inmensa por haber marcado mi camino y de una sincera admiración, le deseamos al profesor Coloma una nueva etapa que le colme de satisfacciones personales y le permita enfrentar con la misma ilusión, entusiasmo y dedicación nuevos proyectos.

Un saludo.