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martes, 21 de abril de 2015

Málaga: patología museotrófica.



La antaño urbe de las cien tabernas y una librería es hoy “ciudad de museos” en un alarde capitalino un tanto bravucón, por cuanto atañe más a su aspecto cuantitativo que cualitativo. Una treintena larga de instituciones museísticas se publicitan como destino turístico urbano de interés en una extraña amalgama conceptual, donde a renglón seguido encontramos museos en el estricto sentido común del término con instituciones que no lo son, bien por tratarse de otras modalidades institucionales al uso (Centros de Interpretación, Sala de Exposiciones, etc.) o por travestir bajo el término museo realidades bien distintas. En este último caso, transitamos de las colecciones museográficas en términos jurídico-administrativos, a algún apéndice comercial de club deportivo o a almacenes bien ordenados de hermandades y cofradías.  

El artífice de esta desordenada gestión cultural de los recursos museísticos no puede ser exclusivamente reconocido en la alcaldía, obcecada en la vertebración urbana y social de su territorio a través de numerosísimos museos que, como las líneas del metro, dinamicen la ciudad desde su centro histórico hacia sus barrios periféricos. La fiebre por los museos es un fenómeno global de finales de los años noventa del siglo pasado, que se ha hecho crónica en el cuarto que llevamos de éste. Por tanto, es al conjunto de la sociedad malagueña a la que debemos diagnosticar dicha patología museotrófica, donde todos los poderes públicos y privados, laicos y religiosos y algún particular con posibles necesitan sacralizar e inmortalizar sus instituciones y obras con un Museo de… En estos casos los fondos que lo justifiquen, el edificio que lo albergue o el proyecto museológico que lo informe son un escollo menor que, con el suficiente celofán de colores, podría quizá pasar por museo a los ojos del común, y más si ese óculo ordinario es el del incauto turista –incauto en nuestras mentes locales, pues el turista es posiblemente la categoría humana más difícil de definir, pues no se es en esencia turista sino que se está temporalmente de turista, con nuestros deseos, apetencias y necesidades individuales y algunas comunes prácticas de manada.  

Esto no quiere decir que el gobierno municipal no encabece el juego de las inauguraciones fulgurantes de instituciones cada vez más brillantes y definitivas que las anteriores, lo que en publicidad se aplicaría a un producto que de ser super pasa rápidamente al plus para caer en el más, mega e infinitamente plus. Las realidades del Museo del Patrimonio Municipal de Málaga o el Museo Revello de Toro vinieron a desbancarse, como producto más local y provinciano, por el Museo Automovilístico y el Museo Carmen Thyssen Málaga que, ya obsoletos, vinieron a ser superados por el Centro Pompidou Málaga y su apéndice biliar: la Colección del Museo de Arte Ruso. No obstante, si la alcaldía alcanzó techo publicitario con el museo más mega-plus, ahora sólo le queda intentar apropiarse del Museo de Málaga en el Palacio de la Aduana, el único edificio histórico nítidamente neoclásico en la ciudad con más de catorce mil metros cuadrados y una colección que ronda los treinta mil objetos, al que además añadimos franquicia Prado para que sea super-mega-infinitamente más plus.




No dudo que la política museística del consistorio malagueño constituye ya motivo de análisis siquiátrico en instituciones españolas y extranjeras y, museológicamente, algunas de las más prestigiosas universidades internacionales como la de Leicester en el Reino Unido no sólo quieren a nuestro alcalde como “Honoris Causa”, sino como espécimen museográfico a conservar en formol para su estudio neuronal, pues poseen el convencimiento que en alguno de los hemisferios cerebrales se aloja un genoma que nos vincula con la adoración del coleccionismo y la formación de museos, e indudablemente dicho cargo público ofrece una clara hipertrofia, según los más sesudos investigadores en museología forense. 

Pero la realidad es cruda cuando intentamos observar bajo una óptica profesional la operación del Pompidou-Museo Estatal Ruso, cuyas negociaciones fueron abruptamente precipitadas por la incontinencia verbal del protagonista del relato, quien no pudo mantener en la más razonable discreción las negociaciones por lucir un museo-medalla más en su pechera de primer edil de la ciudad. Las infraestructuras las poseía o podía llegar a obtenerlas, después de los descalabros de gestión con una firma comercial para el cubo portuario y con ArtNatura en el centro de concentración de museos con el que se soñaba Tabacalera; el dinero no parece problema cuando se trata de fondos públicos; y las colecciones ya las posee en demasía Francia y Rusia para préstamo en Málaga.

El principal escollo parecía la organización de un equipo local de coordinación y gestión de los proyectos que actuase de interlocutor con los equipos técnicos de ambas instituciones extranjeras, y de todos los técnicos municipales de los que disponía, el Sr. De la Torre encontró a su última incorporación en plantilla: el director de la Fundación Museo-Casa Natal Pablo Ruiz Picasso, con perfil de gestor en empresas culturales que se adaptaba a las expectativas en la gestión de las negociaciones financieras más que artísticas del proyecto.

El primer paso fue convencer a la ciudadanía malacitana de la necesidad de aumentar el emolumento de dicho cargo de confianza, por acumular en su persona las gestiones necesarias a tres direcciones de proyecto, lo cual suponía un notable ahorro en el debe y el haber de gastos hasta ese momento inexistentes. Al mismo tiempo, asistimos impávidos a la modificación de la personalidad jurídica de la Fundación Casa-Natal Pablo Ruiz Picasso, que recientemente había sido incorporada al Registro de Museos de Andalucía con carácter de Museo, hacia la creación de la Agencia Pública para la Gestión de la Casa Natal de Picasso y otros Equipamientos Museísticos y Culturales, sin comunicación a la Consejería competente en materia de museos de la Junta de Andalucía, según tengo entendido como vocal de la Comisión Andaluza de Museos que valoró en su día su incorporación a la Red de Museos de Andalucía y a la que obliga notificación dicho acto administrativo.




La creación de una Agencia Pública ya se explicó en prensa como la fórmula que, entre otras virtudes detectadas por los técnicos legales del consistorio, permitía la reducción impositiva sobre las tres instituciones museísticas, lo que añade un ápice más de obscenidad para los tiempos que corren de una administración pública con las herramientas para eludir el 21% de IVA cultural que el resto de mortales nacionales no poseen.

Pero las obscenidades no se detienen aquí y diariamente nos merendamos en la prensa la externalización del conjunto de servicios que los nuevos museos prestan respecto a sus colecciones, exposiciones, edificios y atención y mediación cultural públicas, amén de los habituales de limpieza, seguridad y tienda-cafetería. Desde finales del año pasado, el Ayuntamiento prometió la creación de unos setenta y nueve puestos de trabajo directos y alrededor de un centenar de indirectos en torno a las dos nuevas infraestructuras museísticas, si bien es cierto que adelantaba que dependerían de las subcontratas de servicios a empresas externas a la administración local. Tampoco es nuestro consistorio completamente culpable de este vicio en el empleo cultural, pues como ha desarrollado Elena Vozmediano en un magnífico artículo para El Cultural sobre: “Obra y servicio. El empleo cultural”, la fórmula de subcontratación a ETTs privadas ha extendido su red tentacular por todo el terreno patrio, incluidas las comunidades que desean excluirse.

Los consensos sociales sobre la importancia de la salvaguarda del patrimonio histórico-artístico nacional y su derecho al público acceso mediante la creación de cuerpos facultativos de profesionales, adscritos de forma estable a las plantillas de sus instituciones tutelares mediante fórmulas de ingreso funcionarial o laboral sujetas a procedimientos de acceso reglados por las administraciones públicas en convocatorias que garanticen su publicidad, igualdad de oportunidades y mérito de los aspirantes, hoy en día se subvierten en beneficio de criterios economicistas que conllevan la abdicación de estos poderes públicos de sus obligaciones de conservación, tutela, investigación y difusión de estos bienes culturales en archivos, bibliotecas y museos.

La maquinaria de propaganda consistorial puso en marcha sus engranajes, ofreciendo unas cantidades financieras para la puesta en marcha de las infraestructuras museísticas por desembarcar en Málaga lo suficientemente astronómicas para que cualquier mejora económica en los procesos selectivos de las empresas subcontratantes fuese un evidente ahorro a las arcas municipales, por supuesto en nada comparable a la inexistencia del gasto o al estudio serio de la viabilidad económica de los proyectos donde la titular de los nuevos museos hubiese mantenido el directo control sobre sus múltiples servicios con personal adscrito a su plantilla. Quizás algunos puedan cotejar esta rotunda aseveración con el encarecimiento de servicios municipales producidos en toda España con la externalización de su ejecución por empresas públicas o privadas, sin hablar del menoscabo en su cumplimiento y de la conflictividad laboral provocada.




En principio se licitaron servicios con un perfil de finalización a finales de 2015 o durante el 2016, lo que induce a la periódica realización de nuevos concursos en los que podrán variar las empresas y sus eventuales empleados en una sucesión de inciertos cambios que en nada favorecen a la estabilidad de las instituciones museísticas y sus servicios, tan sensibles a protocolos de conservación de colecciones, seguridad y atención al público visitante. Las primeras empresas ganadoras fueron las siguientes: Atlas Servicios Empresariales S.A., por un importe total de 1.060.353€, encargada de la gestión de visitantes; Factoría de Arte y Desarrollo S.L.U., por un importe de 622.743€ para la gestión de actividades y exposiciones, más tarde servicio de coordinación y gestión de actividades; y Prosegur España S.L. el contrato de seguridad por 672.780€. Junto a ellos, se incluyó una licitación para el mantenimiento, reparación y conservación de instalaciones, maquinaria y utillaje de las sedes inclusas en la Agencia Pública, asumiendo junto a los tres museos analizados el servicio a la Sala de Exposiciones municipal, sita en la Plaza de la Merced 13. Este servicio ha sido obtenido por la Unión Temporal de Empresas (desde ahora UTE) integrada por Cobra Instalaciones y Servicios-Actua Infraestructuras por un importe final de 524.363,52€.

El servicio más peculiar, por desconcertante y extraño, es el novedoso de coordinación y gestión de actividades, cuyas atribuciones incluyen: la asistencia al sub-departamento de registro —el porqué del extraño prefijo de inferioridad a un departamento de registro es una incógnita insondable en la organización interna de la agencia pública—, especificando que dicha asistencia será la tramitación administrativa de colecciones en las exposiciones temporales de las instituciones museísticas adscritas y la asistencia técnica en el montaje, manipulación y fijación a soporte de los bienes culturales; la tramitación presupuestaria, archivo y seguimiento de la facturación del Departamento de Programación y Actividades; así como la coordinación, supervisión e implemento con carácter permanente de las actividades didácticas. Dicha disparidad de servicios reunidos en esta subcontrata sólo puede responder a un enorme cajón de sastre donde reunir todos aquellos efectivos laborales que no se ajusten estrictamente al resto de servicios licitados por otros conceptos.

La descoordinación de servicios puede ser pasmosa si tenemos en cuenta que, aunque la gestión se realice por la agencia pública municipal titular, los servicios de actividades didácticas que deben estar coordinados con los de gestión de visitantes tienen en sus trabajadores distintas empresas de contratación, con diferentes lealtades y legítimos intereses empresariales, a los que subrogramos las instituciones culturales en aras de su rentabilidad económica en detrimento de su función patrimonial, cultural y educativa.

El pasmo se intensifica con los segundos contratos licitados por el consistorio a través de su agencia pública, que incluyen un nuevo servicio de conservación de colecciones y mediación cultural  y otro de promoción, comunicación y marketing. Este último servicio ha sido concedido a la UTE integrada por la empresa malagueña Exposiciones Internacionales, Culturales e Interactivas y la madrileña Media Events Consulting, que conforman Media Events-Interexpo para lo que queda de año por un importe de 90.000€.

Tremendamente significativo es la licitación de un servicio de mediación cultural, desarrollo de públicos y conservación de colecciones, en tan extraño maridaje en servicios de público y colecciones que en la propia nota de prensa emitida por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga se especifica que, por la variedad de tareas a desarrollar, se divide en dos lotes: uno de mediación y otro de conservación. El primero se dirige a la coordinación de la mediación cultural y de desarrollo de público, mientras el segundo se refiere a los servicios de conservación de los bienes culturales en préstamo temporal para los distintos espacios museísticos gestionados por la agencia pública y la colaboración con la producción de exposiciones. Una vez más, una difícil interrelación empresarial en un mismo área de servicio museístico.

No obstante, la contratación del personal ha sido realizada por Adecco en su División de Adecco Outsourcing, especializada en la externalización de procesos selectivos para las Administraciones Públicas. Precisamente, han sido las condiciones laborales de los más de cincuenta trabajadores contratados a través de la empresa Atlas —del grupo Adecco—, al que se añade una nueva oferta de un coordinador/a de servicio de atención al visitante y unas veinte plazas más de vigilantes de sala, la espoleta que ensombrece con su estallido la brillante proyección, actual gestión e incierto futuro de estas instituciones museísticas de tan compleja ingeniería funcional y laboral.

Espero seguir reflexionando en torno a otros aspectos referidos a este asunto…

Bibliografía:
VOZMEDIANO, Elena, “Obra y servicio. El empleo cultural” El Cultural dirección http://www.elcultural.com/blogs/y-tu-que-lo-veas/2015/03/obra-y-servicio-el-empleo-cultural/ (consulta 06/04/2015).

domingo, 8 de marzo de 2015

María Revenga Sancho (Madrid, 1901 – 1988): la piel del paisaje.


© "Paisaje de costa".  Museo de Málaga

En el Día de la Mujer queremos rescatar la memoria de la pintora María Revenga Sancho, una paisajista olvidada en la vorágine de los convulsos tiempos que le tocó vivir, desde las ansias libertarias femeninas durante los años de la II República Española, la dramática experiencia de una bárbara guerra civil, los oscuros años de una dictadura y los primeros vientos de la democracia española. Nacida en el mes de diciembre de 1901 en Madrid, en el seno de una familia de rígida disciplina militar, su infancia estuvo marcada por los distintos destinos de su padre en acuartelamientos nacionales, consolidando desde su más tierna infancia un especial interés por los viajes como medio de conocimiento y la apreciación del paisaje como la más genuina identidad de los lugares donde bien se transita o se reside.

La pintora no reconocería el Madrid de su infancia, pues entre los años 1903 y 1905 sus primeros recuerdos infantiles fueron los de la tierra natal de su madre, Las Palmas de Gran Canaria, aunque sus mejores y más permanentes recuerdos de infancia y adolescencia los tuvo de Málaga, ciudad a la que se trasladó con su familia hasta el año 1913. María encontró en esta ciudad abierta y cosmopolita un ambiente cálido para personas desarraigadas como ella, con la que pronto se vinculó mediante estrechos lazos sentimentales que conservó durante toda su vida, ya que en ella fraguó sus mejores amistades y de aquí fue su marido: Christian Froemke. 

Hasta 1920 la familia residió de nuevo en Madrid, donde María Revenga cursó sus estudios de secundaria en el Colegio Alemán y acudió a clases con la pintora Pilar de la Riva, más como complemento en la educación de una señorita de buena familia burguesa que como formación artística, dominando el difícil arte de la acuarela y soltando su destreza en composiciones florales. Tras tres años en Mérida, donde su padre estuvo vinculado al Regimiento de Artillería, regresó de nuevo a la capital española donde tomó la firme decisión de dedicarse a la pintura profesionalmente, con una especial inclinación por el paisaje en constantes excursiones, donde se dejó seducir por los encrespados riscos del Guadarrama.

En 1926 regresó a Málaga para contraer matrimonio e, independizada de la tutela paterna, se dedicó con su marido a realizar un largo viaje por Europa central, donde la sedujeron los paisajes agrestes suizos, de la Selva Negra alemana y del Tirol. Al final de la Guerra Civil, María Revenga se consideró pintora con el desarrollo de una intensa actividad entre su estudio madrileño de la calle Fortuny y el que dispuso en la localidad abulense de Piedralaves. Su extensa actividad expositiva nacional e internacional se inició en 1943 con sendas exposiciones madrileña y barcelonesa en las salas Macarrón y Pallarés. Así mismo, fue asidua a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes en los años cincuenta y sesenta, en las que nunca renunció al magisterio de Pilar de la Riva por vincularse a maestros de más renombre nacional, y concurrió a numerosos certámenes locales y nacionales donde sí obtuvo importantes galardones.

La década de los años sesenta fue intensa en la programación de exposiciones por todo el mundo, iniciándose con las exhibiciones latinoamericanas en Venezuela y Cuba y continuando con las organizadas por embajadas y Centros Culturales Hispanos de Extremo Oriente, con importantes exposiciones en Alejandría, El Cairo o Beirut, además de las antiguas colonias españolas de Guinea Ecuatorial y Fernando Poo. Estas primeras exhibiciones tuteladas por las autoridades españolas fueron seguidas, gracias al éxito comercial de la pintora, por la invitación para exponer en galerías comerciales de Hamburgo, Roma y la canadiense Vancouver, donde logró vender toda su producción.

En 1974, tras el fallecimiento de su marido, María Revenga decidió realizar un crucero por el mundo donde dedicarse con auténtica pasión al reflejo de los paisajes de aquellos lugares por los que transitaba, tras cuya finalización desarrolló una intensa labor expositiva desde Santiago de Chile a la sudafricana Johannesburgo. El inicial realismo de las obras de María Revenga se fue resolviendo en una pincelada cargada de pasta y con un gesto más dinámico y suelto, lo que aporta a los paisajes de la pintora una vibración intensa del color y un dinamismo extremo de su huella que anima la composición en una línea más expresiva y personal.

Antes de fallecer a edad avanzada el 19 de diciembre de 1988, realizó dos grandes exposiciones de su obra en Málaga: la primera en el Museo de Málaga en1970 y, nueve años después, en el Museo Diocesano de Málaga. De la primera resta como postrer afecto a la ciudad de su adolescencia, a la que reiteradamente volvió a lo largo de su vida, dos obras donadas por la autora al Museo de Málaga: “Cumbres”, un óleo sobre lienzo de grandes dimensiones que debemos relacionar con su gran afición por los paisajes agrestes de alta montaña, donde se confunden espacios nevados con intensas nieblas en jirones desgarrados entre las exaltadas cumbres; y “Paisaje de costa”, óleo sobre tabla, donde la pintora se acerca con su habitual intensidad de expresión a la costa malagueña tan frecuentada durante sus años de estancia en nuestra ciudad.

© Diario SUR, sábado 11 de abril de 1970. 


María Revenga tuvo una voluntad artística férrea que la elevó por encima de las convenciones de género de su tiempo y la transmutaron en una impenitente viajera dedicada, como los primeros cartógrafos, a dejar constancia de la epidermis de nuestro mundo en sus más contrastadas fisonomías.   

Bibliografía:
AA VV, María Revenga [Catálogo exposición, Sala de Exposiciones del Museo Diocesano de Arte Sacro de Málaga, 16 al 30 de abril], Málaga, 1979.
CHAVARRI, Raúl, La pintura española actual, Madrid, Ibérico Europea de Ediciones, 1973, p. 163.
M.A., “Arte. María Revenga expone sus pinturas en el Museo Provincial”, La Tarde, viernes 10 de abril de 1970. 

lunes, 1 de diciembre de 2014

Rectificación del Consistorio: aumento del 40% a todo el personal de la Fundación Picasso implicado en los proyectos Pompidou y Museos Estatales Rusos


Hubiese sido una buena noticia tras el Pleno de carácter extraordinario celebrado este lunes primero de diciembre, tan próximo a las fiestas navideñas que los altos arcos ojivales de nuestra calle Larios están intentando remontar a los cielos, ya que a ras de suelo continua siendo una festividad de amplios sectores sociales empobrecidos. Buena nueva de que el Ayuntamiento malacitano habría recobrado la mesura y, que en vez de armar el Belén, habría decidido montar un modesto pesebre de solidaridad y buenas acciones. Me temo que haya sido otra oportunidad perdida en el camino de la recuperación de esa confianza que tanto demandan los políticos hacia sus personas, más allá de intentar con palabras hacernos olvidar a todos aquellos personajes que dinamitan diariamente nuestras conciencias con gastos públicos exorbitantes, justificados en una legalidad indecente, y con sucios negocios al amparo de la financiación de lo común para sus bolsillos suizos.

Ejemplo del “pelotazo” cultural que en estos días constituye una de mis preocupaciones profesionales es el caso de la vienesa Helga Schmidt, una mujer encumbrada de entre el equipo de colaboradores de Herbert von Karajan, quien en 2000 quedó impresionada por el valenciano Palacio de las Artes Reina Sofía. Su trayectoria profesional la avaló para ser nombrada Directora artística de la infraestructura teatral, y Francisco Camps, quien debió adivinar en ella maneras, la ascendió a intendente del Palau de les Arts, con lo que se le dotó de un blindaje especial para la gestión de esta infraestructura cultural pública, que ya venía suficientemente enturbiada por la elección de otro de los personajes más ejemplares de este “pelotazo” cultural: el arquitecto Santiago Calatrava. Cartas de presentación del nuevo Palau de les Arts: arquitecto, gestión política autonómica e intendencia interna versus Calatrava, Pons y Schmidt.   


La salida de Camps y la entrada de Alberto Fabra no ha augurado buenos tiempos para la austríaca, pues la Sindicatura de Cuentas valenciana arrojó un demoledor informe sobre sus pérdidas millonarias, para cuya viabilidad financiera fue necesaria una reducción de su plantilla y una drástica bajada salarial de sus trabajadores. En la cara amarga del caso se sitúan los gastos de la Sra. Schmidt entre los años 2005 y 2013, lo que no supuso su inmediata destitución, como hubiese sido ejemplarizante.

En 2012, el gobierno autonómico decidió reducir en un 60% el sueldo de la intendente para igualarlo a las retribuciones que se fijaban para todos los directivos del Sector Público Empresarial y Fundacional adscritos al gobierno autonómico, quedándose en la nada despreciable cantidad de 68.000€ –¿les recuerda algo la cifra a la de partida del gerente de la Fundación Picasso de los presupuestos vencidos del año 2014?–, aunque el gobierno valenciano continuó retribuyéndole con otros 24.000€ más para alojamiento en un hotel de cuatro estrellas, pues no posee residencia en Valencia.

© El País, 2013.

Estas cifras se enmarcan en la anualidad en que los españoles sufrimos el más cruel azote de la crisis, ya que hasta ese momento el suelto de la Sra. Schmidt alcanzaba los 90.000€ –¿sigue sonándoles de algo la historia del gerente de la Fundación Picasso para el año próximo?–, se le mantuvo un coche oficial y chófer con un gasto de 6.000€ mensuales y se le pagaron viajes de avión en primera clase tanto a su casa en el italiano Piamonte, como a hoteles de lujo por todo el mundo, con gastos diarios de suite de entre los 1.000 y 1.400€ diarios. Entre 2003 y 2011 se ha cifrado en 391.261,00€ los gastos de dietas y viajes de la flamante gestora, que, como pincelada entrañable del buen carácter de la intendente, ha sido acusada en numerosas ocasiones de acoso laboral y trato vejatorio a sus trabajadores, saldados con acuerdos extrajudiciales que han reportado importantes gastos a la Conselleria de Cultura valenciana en concepto de indemnizaciones. Los gastos “legales” fiscalizados por la Sindicatura de Cuentas tenían la peculiaridad de que la autorización lo fiscalizaba y avalaba la misma intendente que los disfrutaba. Conclusión, un modelo de éxito en la Comunidad Valenciana que el Sr. Fabra intenta corregir mediante hechos de transparencia y austeridad y el Sr. De la Torre implantar, para todo lo contrario.

Los buenos directores afirman que su especial virtud es la correcta coordinación de un equipo humano, cuyos resultados son garantes de excelencia. Por ello, si a los altos cargos en el sector público empresarial y fundacional se les retribuye con tan altos salarios por su nivel de responsabilidad, capacidad de gestión y dedicación, por la misma regla de tres deberíamos aumentar aquellos que disfrutan los equipos bajo su coordinación. Estoy casi seguro de que en la mentalidad de los gestores políticos municipales estará la idea de aplicar la misma medida de aumento salarial al personal de la Fundación Picasso – Museo Casa-Natal, al comprender que la asunción de nuevas gestiones en torno a los museos George Pompidou y Estatales Rusos no puede sustentarse sobre recortes salariales y, aún menos, sobre la percepción de que su gestor disfrute entre el equipo y otros altos cargos culturales municipales de un “blindaje salarial” en la línea de la situación disfrutada por Dª Helga Scmidt, cuyo ejemplo de “pelotazo” cultural no está tan lejano.


 Les recomiendo una entrevista al nuevo director de la Fundación en 2011, en la que Javier López preguntó al recién incorporado a las filas municipales: Hablando de economía, en la Casa Natal se va a enfrentar a una situación presupuestaria muy ajustada. ¿Le preocupa? La respuesta fue que, desconociendo en profundidad la situación presupuestaria, no le asustaba ya que la cultura nunca había sido un mundo sobrado de dinero, apostando por la imaginación y apoyándose en una marca potente como la que entonces disfrutó la Fundación Picasso. A dos años vista, su apuesta por la imaginación ha sido de fábula, pues ni en sus mejores sueños pudo imaginarse el escenario donde la cultura no sólo estaría sobrada de dinero para nuevos proyectos municipales bajo sus pies, sino que personalmente alcanzaría la retribución que hoy aprueban nuestros mejores y más numerosos representantes públicos en el Ayuntamiento malagueño. Mañana volverán a colocarse los mandiles sociales para repartir bolsas de caridad entre los malagueños, bajo los altos arcos ojivales que proyectan nuestras plegarias. 

Bibliografía:
ÁLVAREZ, F., “El Consell rebaja un 60% el salario de Helga Schmidt, intendente del Palau de les Arts”, El Mundo, 13 de abril de 2012, edición digital httpp://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/13/valencia/1334315906.html (consultada el 1 de diciembre de 2014).
LÓPEZ, Javier, “José María Luna: “Debemos trabajar con imaginación y apoyarnos en la Casa Natal como marca”, Sur, Málaga 28 de mayo de 2011, edición digital httpp://www.diariosur.es/v/20110528/cultura/jose-maria-luna-director-20110528.html (consultado 1 de diciembre de 2014).
S.F., “Trabajo expediente a Les Arts al no actuar ante el “trato vejatorio” de Helga Schmidt”, El País de la Comunidad Valenciana, 14 de mayo de 2013, edición digital httpp://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/05/13/valencia (consultada 1 de diciembre de 2014).