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domingo, 17 de mayo de 2020

XC Aniversario de la muerte de Julio Romero de Torres, pintor de la raza


Emisión colección filatélica de 24 de marzo de 1965, tirada en huecograbado, 28,30 x 3,30 mm (c/u) de la F.N.M.T.
© Del autor, 2020

Se cumple el XC aniversario del fallecimiento, el día 10 de mayo de 1930, del pintor cordobés Julio Romero de Torres, figura poliédrica de aquellos que protagonizaron los movimientos culturales españoles bisagra entre la segunda mitad del siglo XIX y primera del siguiente que, coincidiendo con la afirmación de Fuensanta García de la Torre (GARCÍA DE LA TORRE, F., 2008; 245), ascendió meteóricamente de pintor a mito. No obstante, nunca ha sido fácil el ascenso de pintor popular a icono de masas y finalmente a mito sin dejar pelos en la gatera, sin recibir con la misma intensidad la crítica y el elogio. Sus detractores denuncian un excesivo amaneramiento, mientras que sus admiradores alaban su personal estilo, no siendo más que una misma lente deformante. El mito se sustenta en el cosmopolitismo de un artista cuyas pinturas alcanzan una enorme dispersión en el mercado nacional e internacional del Arte; sin embargo, difícilmente señalaríamos a otro artista más identificado y enraizado en el terruño, tanto que hizo de su Córdoba natal el principal paisaje, paisanaje y motivo recurrente para sus composiciones. Aquí nació el 9 de noviembre de 1874, en el seno de una familia de artistas y diletantes de los más extensos intereses culturales. Sus padres, el pintor romántico onubense Rafael Romero Barros y la sevillana Rosario de Torres Delgado, llegaron a Córdoba para hacerse cargo del Museo Provincial en 1862, donde la familia estableció su residencia por tres generaciones, sucediéndole como directores su tercer hijo Enrique Romero de Torres y su nieto e hijo de Julio, Rafael Romero de Torres Pellicer. En este cenáculo se formaron hasta tres hijos pintores y todos ellos amantes de las Bellas Artes, la Arqueología, la Música, la Literatura y el Toreo. Por ello, es comprensible que los hermanos Romero de Torres disfrutasen de una excepcional formación sobre la que, firmemente anclados en lo local, transcendieran fácilmente a lo universal.



Marca-páginas capitalidad cultural 2016
y Exposición Miradas en sepia, 2006
Rafael, Enrique y Julio no fueron de aquellos de la cuchara de palo en la casa del herrero, y continuaron la tradición familiar en la pericia de los pinceles. Rafael auguraba un brillante porvenir, truncado por su inesperada muerte en 1898; Enrique descuidó su inicial vocación por sus labores al frente del Museo Provincial y los numerosos encargos oficiales en la tutela del patrimonio histórico, con lo que, si no ganó la fama, al menos le procuró la longevidad; quedando a Julio el anhelo por alcanzar los laureles. Haber conocido la casa y el jardín de los que disfrutaron en usufructo las tres generaciones, me ofrece una íntima perspectiva con las vivencias de Julio en aquella bendita tierra cordobesa, sin parangón madrileño, parisino, milanés o bonaerense. El tránsito del pasillo por el que salir al luminoso y frondoso jardín, tan afecto en las composiciones femeninas desde su temprana época luminista, ha sido la experiencia más cercana a entrar en un cuadro, solo comparable al íntimo recuerdo de mis años de guía cultural, cuando en medio de la oscura sacristía de la Catedral primada de Toledo se fue iluminando, en una emotiva progresión lenta y teatral, el impresionante “Expolio” de El Greco, desde la exclusiva presencia de la túnica encarnada de Jesucristo, emergiendo mayestático de entre las sombras, hasta la percepción del bullicio de personajes que se arraciman a su alrededor. 

La definición de un estilo tan personal y a la vez tan icónico en la representación de las estéticas de su tiempo, lo que permite hablar de un Romero de Torres regionalista, modernista o simbolista, más que definir la talla del maestro nos habla del éxito en la recepción de su obra. Esa recepción estuvo mediatizada por la apropiación que el nacionalcatolicismo hizo de su pintura, alcanzando la imagen de pintor de la raza. La incorporación al peculiar universo icónico del Régimen nada tuvo que ver con el personaje, para cuyos funerales tuvo tanto protagonismo la clase obrera republicana, que acudió multitudinaria para acompañar en su último tránsito por las calles de Córdoba a un camarada y compañero. No obstante, el misterioso embrujo racial de sus pinturas más ajenas a la controversia bien pudo representar a una España autárquica y ensimismada de mujeres sensuales, fuertes y orgullosas y hombres adustos, varoniles y valientes. Incluso muchas de las escenas que pueblan las obras del cordobés pudieron tomarse como ilustración de usos sociales que el régimen potenció, subrayando la vigencia del patriarcado, otro aspecto que creo no se colige de su vida y obra. Pero éstas son las paradojas en la aplicación de la teoría de la recepción a una obra cultural: que se deducen aspectos diametralmente opuestos a las intenciones de sus creadores. 


Casa de los Romero de Torres durante obras de climatización del Museo de Bellas Artes de Córdoba en 2005 y 
celebración de los 25 años de dirección del museo por Fuensanta García de la Torre el 20 de marzo de
 2006, tras la rehabilitación de una parte importante del inmueble para su empleo museístico.
© Del autor, 2005 y 2006


Puede parecer banal analizar la emisión por la Fabrica Nacional de Moneda y Timbre española de una colección de sellos dedicada al pintor, pero las producciones filatélicas se nutren en altísimo grado de material artístico y éste adquiere una inmensa presencia en la iconosfera social a travs﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽encia en el ideario i´és del antiguo uso cotidiano del sello. A ello debo sumar que mi personal acercamiento a la historia del arte, que hoy es profesión, se sustenta durante mi infancia en el coleccionismo de sellos y en la visita a museos, conservando íntegra la emisión de Julio Romero de Torres tras la búsqueda en cartas de la época y mercadillos filatélicos locales de piezas mataselladas, más económicas para mi disponibilidad financiera de entonces.

La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, durante el notable aumento del nivel de vida de los españoles en los años sesenta, inició una floreciente tirada de colecciones filatélicas en la cantidad de series emitidas y en la calidad de su ejecución, donde se incluyó la producción de los principales maestros nacionales: Diego Velázquez, Francisco de Goya, Joaquín Sorolla, Mariano Fortuny o Alonso Cano. Estas emisiones habitualmente contenían unos diez sellos con los franqueos más habituales, incluyendo el fraccionamiento desde los veinticinco céntimos mínimos al máximo de diez pesetas. Para su impresión se empleó el huecograbado a una única tinta y enmarcado de perfil dorado entre la ventana central y el troquelado perimetral, incluyendo en ese espacio blanco del troquelado en su lateral inferior: título, autor y siglas de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. La colección dedicada a Julio Romero de Torres se emitió por Orden Ministerial de 26 de febrero de 1965 con la prescriptiva tirada de diez sellos: uno dedicado a la efigie del pintor y los restantes a composiciones femeninas.  

Bajo el presente prisma sobre su recepción, el encargo cumplió de forma excelente la selección de las pinturas sobre la base de potenciar el tópico femenino hispano, ya suficientemente asentado por la copla más popular. El formato del retrato domina la serie, cuatro de ellos en composiciones íntegras que se adaptan a la perfección al recorte de la ventana filatélica y, los cincos restantes. mediante una más forzada inclusión del fragmento de un original. No puede sorprendernos que a efectos de los dictados morales del nacionalcatolicismo se exceptuasen los asuntos más conspicuos, pero menos convenientes, como el desnudo femenino. A ello debemos sumar el hecho de incidir en las visiones más tópicas al andalucismo de la cultura oficial, primando las imágenes que vinculen la guitarra, la religiosidad popular o la sensualidad a lo femenino, en ese sentido patriarcal que reduce el deseo al ámbito masculino.
 

Emisión del Banco de España de 100 pesetas (1953) y del sello de 1,00 pesetas (1965)
© F.N.M.T.

El retrato de Julio Romero de Torres, que corresponde al valor de franqueo de una peseta, recibió la tirada más alta de la serie, con más de seis millones de ejemplares, lo que quizá responda a que se trataba del valor medio más habitual en los franqueos, principal comodín sobre el que añadir valores por encima del mismo. Los grabadores de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre emplearon como modelo el mismo usado el 7 de abril de 1953 para la emisión del anverso del billete de 100 pesetas del Banco de España, por lo que al público le resultaría ya familiar en estas décadas la efigie del pintor. 


La niña de la jarra (c. 1927) y edición en sello de 25,00 céntimos (1965)
© Museo Julio Romero de Torres, Ayuntamiento de Córdoba

Mujer y guitarra (c. 1927-1929) y edición en sello de 80,00 céntimos (1965)
© Colección particular

Entre los valores más bajos de la serie se emplearon dos retratos femeninos en estricto primer plano: “La niña de la jarra” para los 70,00 céntimos y “Mujer con guitarra” para los 80,00 céntimos, composiciones entre las más habituales en la década de los años veinte del pasado siglo en la producción de Julio Romero de Torres, donde según los atributos que acompañen a las modelos se nos ofrecen interesantes lecturas simbólicas. En la misma línea se encuentran el retrato conjunto de “Marta y María”, de 1917, y “Viva el pelo”, de 2,50 y 10,00 pesetas respectivamente. En estos cuatro casos, hablamos de composiciones que se trasladan prácticamente en su integridad al huecograbado filatélico, perfectamente acordes al lenguaje singular del grabado de reproducción y su adaptación a las dimensiones del sello.  

 

Marta y María (1917) y edición en sello de 2,50 pesetas (1965)
© Colección particular

Viva el pelo (1927-1929) y edición en sello de 10,00 pesetas (1965)
© Museo Julio Romero de Torres, Ayuntamiento de Córdoba


El resto de la emisión presenta la elección de un fragmento para su traslación filatélica, procurando seleccionar motivos que se encuentren en las coordenadas de su prevista lectura: femineidad, copla, religiosidad y belleza racial. Se acentúa su andalucismo en la elección de un fragmento de “La copla”, composición de 1927 empleada para los 40,00 céntimos. Fuensanta García de la Torre singulariza esta obra en relación con otras anteriores de similar temática, en los términos siguientes: La monumental Consagración de la copla, pintada diecisiete años antes, queda reducida aquí a una única figura, una mujer envuelta en un gran mantón rojo, con una navaja en la liga y una guitarra. Su formato, rematado en medio punto, evoca las pinturas barrocas que tan bien conocía (GARCÍA DE LA TORRE, F., 2008; 153). Su traducción filatélica anula mediante el fragmento gran parte de sus elementos más simbólicos, fijando el foco en exclusiva sobre la mujer y la guitarra, dejando fuera de plano: la navaja escondida en la liga y el inusual formato barroco seleccionado. Se suprime así de un plumazo la singularidad compleja de su lectura a favor de una tremendamente simplificada y plana, sujeta a las coordenadas del tópico que domina la serie.  



La copla (1927) y edición en sello de 40,00 céntimos (1965)
© Museo Julio Romero de Torres, Ayuntamiento de Córdoba


Los valores relativos a 1,50 y 3,00 pesetas seleccionan sendos fragmentos del panneau: “Poema de Córdoba”, obra de 1913 integrada por siete paneles dedicados a distintas épocas histórico-culturales de Córdoba. En concreto, el primer valor corresponde a la “Córdoba barroca” y el segundo a la “Córdoba cristiana”. La primera composición presenta a una hermosa mujer cordobesa a cuya espalda se adivina el homenaje escultórico urbano al poeta barroco Luis de Góngora, bajo el que sitúa a un diestro caballista, no existiendo detalles de más relieve en la obra original. La segunda imagen la conforman dos cordobesas que elevan conjuntamente entre sus manos la efigie de San Rafael sobre pedestal, como símbolo local de su profesión cristiana. Ambas representan en su aspecto y actitudes la clase social de la que proceden, alta la que luce amplia mantilla y se atreve a mirar directamente al observador, mientras que procede de una extracción social baja la vestida con mayor discreción y concentra su tímida mirada en un punto por debajo de la imagen del arcángel. En ambos casos, si enfrentamos los huecograbados con sus lienzos originales no parece que existan aviesas intenciones, tan solo la solución de incluir la parte más significativa del lienzo completo sin que se minimice la imagen, perdiéndose más en lontananza el detalle. 



Córdoba barroca del Poema de Córdoba (1913) y edición en sello de 1,50 pesetas (1965)
© Museo Julio Romero de Torres, Ayuntamiento de Córdoba

Córdoba cristiana del Poema de Córdoba (1913) y edición en sello de 3,00 pesetas (1965)
© Museo Julio Romero de Torres, Ayuntamiento de Córdoba


Para el final, dejamos dos obras de las más singulares en la producción de Julio Romero de Torres: una por ser escasas sus obras estrictamente religiosas, “La Virgen de los faroles” (1928); y el icono universal que hoy constituye “La chiquita piconera” (1929-1930), con los respectivos valores de 70,00 céntimos y 5,00 pesetas. Ambos fragmentos de la obra original constituyen el perfecto colofón de la presente entrada, pues la primera conforma una presentación de la feminidad como icono predilecto a la devoción religiosa andaluza y su contrario la segunda, el oscuro objeto del deseo masculino en torno a la mujer en venta. Así, si la primera no supone una contradicción con el mensaje subyacente a toda la serie, el aislar el segundo sobre el estricto primer plano de Teresa López evita cualquier sórdida interpretación en torno a la supuesta profesión oscura de la modelo a medio vestir, avivando con el atizador el picón candente de un brasero.  

 

La Virgen de los faroles (1928) y edición en sello de 70,00 céntimos (1965)
© Museo Julio Romero de Torres, Ayuntamiento de Córdoba



A modo de conclusión, creo podemos afirmar que la emisión de las obras de Julio Romero de Torres en 1965 perpetuó un marcado sentido de lectura sobre el personaje y su obra, en la línea de los valores sociales y las manifestaciones culturales que le eran más afectas al régimen franquista en torno al andalucismo, el patriarcado, la religiosidad popular y belleza racial femenina. Así mismo, evitó aquellas imágenes que hoy más caracterizan al pintor cordobés, lo que nos induce a concluir que si bien no falseó su producción, al menos la sesgó hacía una premeditada clave de lectura. Suele denunciarse que el mito creado sobre el pintor durante esas décadas fue gratuito, injusto y miope, lo que noventa años después se ha transformado en un singular caleidoscopio que nos libera de apriorismos y nos permite lecturas más personales sobre su arte. Este íntimo homenaje que conmemora la ausencia del pintor, no puede ser fruto más que del profundo cariño y admirada devoción profesional a una de sus más perspicaces biógrafas: Fuensanta García de la Torre. 



La chiquita piconera (1929-1930) y edición en sello de 5,00 pesetas (1965)
© Museo Julio Romero de Torres, Ayuntamiento de Córdoba

Bibliografía: 

DOBLAS José (coord.), Catálogo de la exposición filatélica y de coleccionismo. Julio Romero de Torres, 75 años de su muerte, Córdoba, 2005.
GARCÍA DE LA TORRE, Fuensanta, Julio Romero de Torres, pintor 1874-1930, Madrid, Editorial Arco/Libros, 2008.
MUDARRA BARRERO, Mercedes, Rafael Romero Barros. Vida y obra (1832-1895), Córdoba, 1996.
PALENCIA CEREZP, José María, Enrique Romero de Torres, Córdoba, Consejería de Cultura, Junta de Andalucía, 2006.
VALVERDE CANDIL, Mercedes … [et al], Julio Romero de Torres. Miradas en sepia [Catálogo Círculo de la Amistad de Córdoba, 16 de marzo a 16 de abril], Córdoba, Ayuntamiento, 2006.

lunes, 4 de marzo de 2019

Miradas de mujer. El Museo de Málaga bajo las perspectivas de género. Crónica de una conferencia



Miradas de mujer. El Museo de Málaga bajo las perspectivas de género, presentado por Esther Cruces Blanco
19:00 horas del 26 de febrero de 2019
Salón de Actos, Museo de Málaga


Invitado por los patronos de la Fundación Aduana Museo de Málaga y por la Dirección del museo, he participado en su ciclo de Gestión Museística para la convocatoria 2018/2019, patrocinado por la Fundación UNICAJA. La presente convocatoria, presentada en prensa el 24 de octubre del año pasado por la entonces Delegada Territorial Monsalud Bautista Galindo, se inició con la conferencia del pintor Eugenio Chicano: “Creación de Creaciones”, sobre las colecciones sin museo de Pablo Ruiz Picasso, y se clausuró con María Antonia Martínez, profesora de la Universidad de Málaga, que disertó sobre la maqabriyya almohade de Maryam y su tratamiento museológico el pasado 30 de enero. Así, la presente conferencia se ubica en la continuación de un ciclo periclitado en su presentación pública que, no obstante, se mantiene activo en próximas convocatorias hasta que alcance nueva presentación a los medios de comunicación.

La invitación, ya cursada por los patronos antes de octubre del pasado año, se concretó sobre el análisis del guión museológico y ejecución museográfica del Museo de Málaga bajo la mirada feminista demandada por los actuales enfoques de género de segunda generación que, en la década de los años ochenta y noventa del pasado siglo, han ido consolidando una nutrida bibliografía tanto en las disciplinas histórico-artísticas y arqueológicas como en su correlato en museos y en otras instituciones afines. El contenido concreto de la conferencia no será objeto de esta entrada, pues pretendo que constituya el cuerpo de un artículo específico en alguna publicación relativa a estudios de género o museológicos, sino su crónica en la necesaria vigencia de extender en la sociedad española una visibilidad de la mujer en paridad frente a esa línea del androcentrismo y patriarcado dominante en el mundo cultural, y en explicitar los complejos obstáculos que aún hoy poseen los museos para incorporar en plenitud este tipo de perspectivas feministas, con la convicción de que no serán insalvables a futuro. 


Sobre comisariado exposición “Fabulaciones sobre la mujer. La imagen femenina en las colecciones del Museo de Málaga”
Museo de Málaga 2007/2008 y Museo de la Autonomía de Andalucía (Coria del Rio, Sevilla)
2009-2010

El enfoque de género aplicado a los museos, de los que debemos exceptuar aquéllos específicamente dedicados a la mujer y sus concretas condiciones de vida, es un tema vinculado a mi experiencia profesional desde 2007 gracias a la producción de la exposición temporal: “Fabulaciones sobre la mujer. La imagen femenina en las colecciones del Museo de Málaga” (Museo de Málaga 2007-2008 y Museo de la Autonomía de Andalucía, Coria del Río, Sevilla, 2009-2010), y la edición y autoría de sus catálogos en 2007 y 2009, éste último de mayor difusión al publicarse por el Centro de Estudios Andaluces de la Consejería de Presidencia de la Junta de Andalucía. De esta labor como comisario científico excluyo conscientemente: “Eros en el Museo de Málaga” (Museo de Málaga, Palmeral de las Sorpresas del muelle malagueño, 2013), por ser más modesta su difusión, aunque se propuso su presentación en el Museo de Almería, por la ausencia de catálogo y por su focalización sobre uno de los condicionantes que ya habíamos expuesto en Fabulaciones, aquel que toma la imagen femenina desde el punto de vista exclusivo del deseo sexual masculino y las imágenes que procura.
 
 

“Eros en el Museo de Málaga” y catálogos de Fabulaciones sobre la mujer (2007 y 2009)


Estas experiencias vitales, de las que tan satisfecho me encuentro por la novedosa propuesta expositiva que subrayaron los medios de comunicación en sus artículos y los visitantes supieron apreciar, me han puesto en contacto con algunos grupos de profesionales en Historia del Arte, Arqueología y Museos que vienen trabajando tenazmente sobre perspectivas de género en España, así como he podido detectar el innegable e irrevocable interés de la sociedad por esta visibilidad femenina y paridad feminista. De los primeros destaco la personal convicción de que el trabajo en estas perspectivas no responde tanto a esfuerzos individuales, como al establecimiento de programas y proyectos colaborativos donde, de forma interdisciplinar e interinstitucional, podamos incidir y extender coordinadamente estas experiencias. De los segundos, me han inducido a reflexionar sobre estos enfoques de género en el concreto marco de los Museos, tanto en el artículo de Peio Riaño para El Español de 25 de mayo de 2018: Los museos sólo las quieren esclavas, como en las respuestas a algunas de las consultas recibidas en el Museo de Málaga sobre la escasa presencia femenina de su presentación expositiva. Tanto en las interrogantes que me fue planteando el Sr. Riaño en su entrevista sobre las causas que parecen desterrar del museo los mensajes sobre género y sexualidad más actuales, como en las consultas de nuestros visitantes, el museo se presenta como el mausoleo del canon, rehusando incorporar a los guiones museológicos de sus permanentes discursos no consolidados, aún sujetos a debate o sobre los que no existen consensos, pudiéndose mantener discursos más valientes en formatos expositivos temporales o en actividades de comunicación y difusión, que permitan itinerarios desde enfoques de género en visitas guiadas o en diseños didácticos en el entorno de la red digital. 


Los museos las prefieren esclavas. Peio Riaño en El Español de 5 de mayo de 2018
Entrevista sobre el enfoque de género en los Museos
 
El análisis sobre el guión museológico y la praxis museográfica del Museo de Málaga se sustenta sobre una dilatada bibliografía que en las artes plásticas se inicia en la década de los setenta de la primera generación feminista en los escritos de Linda Nochlin (Nueva York, USA, 1931 – 2017), así como en las producciones artísticas de las que fue pionera en contacto con las artistas plásticas con las que colaboró como historiadora del Arte. A ellas se sumó la segunda generación encabezada por la británica Griselda Pollock, quienes incidieron sobre la necesidad de superar las propuestas cuantitativas sobre artistas femeninas presentes en los museos de la primera generación, hacia una imprescindible ruptura con el canon que los hombres occidentales blancos habían impuesto como situación de privilegio. Las propuestas anglosajonas penetraron en nuestro país de forma tardía, cuando se producen los primeros estudios bajo perspectivas de género de Estrella de Diego en 1987 y las primeras exposiciones en los años noventa sobre creadoras plásticas, aunque ya se encontraban periclitadas en origen las propuestas de la primera generación, como apuntan los estudios de esa segunda generación feminista española, encabezada por Patricia Mayayo y Marta Mantecón. 
 

Buy my bananas [Linda Nochlin, 1972], frente a Buy my apples [Anónimo parisino, siglo XIX]
  
Estas visiones innovadoras sobre los museos, que en puridad solo responde a la justa reivindicación de más de la mitad de la población que tienen mirada propia desde y sobre el museo, directamente impactaban sobre su concepto decimonónico, informado por los nacionalismos y sus sentimientos patrios, donde si se priorizan las victorias y derrotas, las grandes hazañas, las heroicidades y desastres, sobre los grandes estadistas, caciques y líderes de la historia, muy pocos nombres femeninos podían incorporarse. Si los largos periodos pacíficos no tienen entrada en los museos, las clases inferiores, los desheredados y las mujeres en su esfera doméstica no tienen entrada en las narraciones museológicas. Frente a estas propuestas patriarcales que suelen ser dominantes en los museos, es precisamente la mirada femenina quien ha proyectado una reivindicación con artistas, colectivos y asociaciones feministas que incluyen además la incorporación de la pluralidad sexual, la descolonización o los discursos alternativos e infrecuentes en los discursos museísticos.
 
Presentación de grandes lienzos de historia en el Museo Nacional de Arte Moderno (Madrid)
 
En Arqueología se ha producido la misma incorporación que en el resto de ciencias sociales de los enfoques de género, y en la misma línea alcanzan los museos como centros de tutela, investigación y difusión de los bienes culturales que conforman el objeto de su disciplina. En este sentido, se ha producido una revisión de su presentación museográfica, la correcta redacción textual que la acompaña y las imágenes que la contextualiza bajo estrictos enfoques de género. La presencia femenina en las formas de vida de las que quedan exclusivamente registros arqueológicos requiere, bajo estas perspectivas feministas, un distinto enfoque que destierre ideas de preeminencia masculina, invisibilidad o escaso papel de la mujer en los trabajos que se realizaban en beneficio colectivo. La mirada de mujer necesita percibir en los guiones museológicos la presencia femenina en la historia que, si bien no pueda estructurarse sobre la disponibilidad de una colección dada y su distribución museográfica concreta, lo hagan sobre los recursos que el museo arbitre en torno a su presentación: textos, imágenes, recursos audiovisuales, interactivos, actividades de comunicación y difusión, etc.   
 

Revisión textual del Homo Sapiens Neanderthalensis en el área de Arqueología del Museo de Málaga
¿A quién parece dirigirse el redactor, a hombre o a mujeres?
 
No pretendemos, como apuntamos al principio del texto, exponer el análisis realizado sobre el guión museológico y su praxis museográfica en las áreas de Arqueología y Arte del Museo de Málaga, ni sobre el resultado que nos informa la aplicación de esa metodología concreta de análisis. Tampoco la exposición realizada sobre las políticas de incremento de colecciones en los museos, que incluyen los manuales y guías para la inclusión de enfoques de género con propuestas que recorren medularmente toda la institución, y que es objeto de la última parte de esta conferencia, analizando la presencia de obras de artistas femeninas en las colecciones del Museo de Málaga ingresadas entre 1916 y 2013, lo que interpela directamente a futuro al Departamento o Área del Museo de la que actualmente ostento su jefatura: Conservación e Investigación. 
 

Guía para la incorporación del enfoque de género en Museos. Santiago de Chile, Dibam, 2012


En este sentido, Mercedes Muñoz solicitó que la conferencia se clausurase ante alguna de las obras aludidas, por lo que se decidió bajar al almacén visitable de la planta baja para ver una de las obras con acento femenino menos conocida de la colección. Así, se presentó la obra “Marina” de la pintora María Revenga Sancho (Madrid, 1901 – 1988), un óleo sobre tabla donado por la autora al Museo de Bellas Artes de Málaga tras la exhibición organizada en el año 1970. 


Presentación de Marina de María Revenga en el almacén visitable de planta baja

En celebración del 8 de mazo con nuevas reivindicaciones feministas, que no dudo repitan el mismo éxito de convocatoria de las del pasado año, he pretendido sumarme a esas voces mediante las reflexiones en las que vengo trabajando desde el año 2007, la aplicación de perspectivas de género en el complejo mundo de los museos. Si aceptamos que estas instituciones son completos sistemas de significación donde todos sus elementos constituyentes proyectan mensajes, tanto intelectuales como emocionales, sobre sus visitantes, como emisores poseemos la capacidad tanto de perpetuar dogmas, estereotipos o fundamentos androcéntricos y heteronormativos, como de definir el género y la sexualidad como construcciones culturales contingentes sujetas a variaciones espacio-temporales, determinadas por normas y pautas que cada sociedad decide imponer en particulares contextos ideológicos, religiosos o políticos. Así, concluyo afirmando que los museos de este siglo XXI deben incorporar mensajes y perspectivas que habrían resultado inaceptables para los museos durante el siglo XIX y gran parte del XX. 


Propuestas feministas de las Guerrilla Girls
19:00 horas, 26 de febrero de 2019
Salón de Actos. Museo de Málaga

 Bibliografía: